APRENDEMOS A HACER ROBOTS

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Responsable
Carmen Gloder Ramos
Centro escolar
CEIP Enrique Tierno Galván
Dirección
Avenida de Valencia nº 1
Localidad y provincia
San Sebastián de los Reyes (Madrid)
Web del centro
https://www.educa2.madrid.org/web/centro.cp.tiernogalvan.sansebastian
Contacto
carmengloder@gmail.com

La llegada a mi colegio de un kit robótico de préstamo de HispaRob, destinado a trabajar con alumnos de 1º. y 2º. de Primaria,  generó tanta alegría y emoción entre los alumnos de 5 años (tercer curso del Segundo Ciclo de Educación Infantil) al ver entrar la caja en clase, que decidí realizar esta propuesta de actividad con ellos.

En un primer momento, había pensado trabajar solo con los alumnos de 1º. y 2º. de Ed. Primaria por varias razones: son niños más maduros; están más acostumbrados a trabajar en grupo; saben leer e interpretar diferentes textos necesarios para la actividad; tienen mejor control motor fino, etc. Sin embargo, al final decidí dar una oportunidad a mi grupo de cinco años, ya que estaban acostumbrados a los retos y al trabajo grupal y, además, les encantan las nuevas propuestas, en especial las relacionadas con robots. En definitiva, pensé que podía ser un trabajo emocionante para todos, así que lo introdujimos en el proyecto que estábamos llevando a cabo en clase sobre el Sistema Solar y fue un éxito total.

Leyendo las etiquetas de la caja.
Leyendo las etiquetas de la caja.

Punto de partida

CEIP Enrique Tierno Galván.
CEIP Enrique Tierno Galván.

La propuesta presentada se ha llevado a cabo en el CEIP Enrique Tierno Galván, centro de Educación Infantil y Primaria de línea 1 en San Sebastián de los Reyes, al norte de Madrid. Además de maestra de Infantil, soy coordinadora TIC del centro y estoy llevando a cabo un taller de programación y robótica llamado “Conectando Mundos”, desde 3 años a 6º. de Primaria, a lo largo de todo el curso. La idea de este taller es alfabetizar a los alumnos para los requerimientos del siglo XXI, trabajando el pensamiento computacional y los diferentes lenguajes de programación, pero intentando siempre conectar con lo físico. Se busca, en definitiva, que aquello que programan tenga una conexión con el mundo real.

Nuestro centro tiene nueve aulas y los recursos con los que contamos son escasos, pero aun así intentamos llevar a cabo talleres y proyectos que impliquen a toda la comunidad educativa. De igual modo, somos centro de formación para el alumnado de prácticas del Grado de Educación Primaria e Infantil de la Universidad Autónoma de Madrid, principalmente, y, durante el desarrollo de la experiencia, conté con una alumna de tercer curso de prácticas.

Los recursos materiales de que disponemos para llevar a cabo el taller de robótica son mínimos, por lo que, a través del grupo #roboticaporlaigualdad del que formo parte, contacté con HispaRob, la Plataforma Tecnológica Española de Robótica, para solicitar en préstamo el material con el que realicé esta experiencia. La idea del préstamo de kits de robótica va más allá del préstamo en sí, ya que implica para todos un compromiso. Por una parte, está el saber, tanto los adultos como los niños, que el material no es nuestro, que viene de otro centro educativo, que estará con nosotros un tiempo y que, luego, otros niños tendrán que jugar con él, por lo que hay que cuidarlo muy bien. Además, los profesores estamos también invitados a compartir nuestro trabajo o experiencia a través del blog para enriquecernos todos.

Paso a Paso

En el CEIP Enrique Tierno Galván trabajamos por proyectos, especialmente en la etapa de Educación Infantil. En mi caso, suelo llevar a cabo tres grandes proyectos (uno por trimestre), al margen de algún otro que desarrollan de forma vertical todos los niveles. En el primer trimestre del curso 2017/18, trabajamos el proyecto “El Sistema Solar”, uno de los prescriptivos en la Comunidad de Madrid. Es un proyecto que da mucho juego y a los alumnos les entusiasma. Hablamos de planetas, estrellas, astronautas, naves espaciales, sondas, coches-robot, satélites, etc.

A finales de noviembre llegó a nuestra clase un paquete que venía dirigido al colegio con mi nombre como persona de contacto. En la puerta apareció la conserje con una caja muy grande de plástico transparente llena de objetos de colores que enseguida llamó la atención de todos los alumnos, que se levantaron y querían saber qué era aquello. En un principio, mi idea era trabajar con este material con niños y niñas de mayor edad, pero la curiosidad entre los de 5 años fue muy fuerte y los comentarios empezaron a surgir: “Son piezas de colores”; “hay ruedas, y una caja, y otra caja, y hay pilas, y más piezas”; “¿qué será?… ¿un coche?… ¿un lego?… ¿juguetes?”. Todos querían mirar la caja misteriosa, así que nos pusimos en la alfombra alrededor de ella y les propuse leer las etiquetas que tenía. Después de leerlas, abrimos la caja y vimos todo lo que había dentro: muchas piezas (grandes, pequeñas; redondas, cuadradas; con forma triangular; de colores rojo, verde, azul, gris, blanco; con palos largos y cortos…), ruedas, neumáticos, tuercas, pilas, motores, etc.

Ante el entusiasmo generalizado del alumnado, decidí incluirlo en el proyecto de “El Sistema Solar” que estábamos llevando a cabo, porque también habíamos visto robots, así que el plan ahora era que nosotros íbamos a trabajar haciendo robots como los científicos de la NASA.

Esta actividad se llevó a cabo durante tres/cuatro sesiones de una hora en la última semana de noviembre.

Paso 1: Conocemos los robots

Trabajo en grupo.
Trabajo en grupo.

Lo primero que hicimos fue hablar sobre los robots: ¿qué son?; ¿qué hacen?; ¿cómo se mueven?… Vimos asimismo las diferentes partes de que constan: actuadores o motores para andar; pilas o baterías para tener energía; un chip a modo de cerebro para que se muevan; los sensores que, en este caso, son como nuestros ojos, y las piezas para construirlos.

Paso 2: Creación de los grupos de trabajo

En esta segunda fase, los alumnos se organizaron en seis grupos de trabajo con cuatro miembros cada uno. Se les dejó libertad a la hora de conformar los equipos.

Una vez creados los grupos de trabajo, los niños y niñas eligieron del libro de instrucciones el modelo de robot que querían construir, por consenso o por votación del equipo.

A continuación, se repartieron los diferentes roles para empezar a trabajar, sabiendo que serían rotatorios. Las funciones de los diferentes roles son las siguientes:

Buscando el material.
Buscando el material.
  • Lector-observador: lee instrucciones; manda buscar las piezas y supervisa que todo se esté haciendo bien.
  • Buscador: es el encargado de ir al punto donde está el material a recoger las piezas.
  • Constructores: en cada equipo habrá dos constructores, que son los encargados de ir ensamblando las piezas que conforman los robots.

En esta fase, se les explicaron también las normas, de manera que todos los estudiantes las tuvieran claras desde el comienzo:

  • Solo puede ir un estudiante (el que tenga el rol de buscador) a localizar las piezas cada vez.
  • Cada dos pasos del montaje, se debían cambiar los roles.
  • Las piezas no se tiran al suelo.
  • Hay que tener mucho cuidado con las cajas para que el material esté siempre ordenado.

 

Paso 3: Comienzo de la construcción

Hay que seguir las instrucciones.
Hay que seguir las instrucciones.

Y comenzó la aventura, de manera que los diferentes equipos iniciaron el proceso de construcción de su robot. Al principio, los grupos necesitaron algo de ayuda, sobre todo a la hora de interpretar las instrucciones. Sin embargo, luego fueron adquiriendo más control y destreza mientras avanzaban en su trabajo. En esos momentos, se oían por la clase afirmaciones como las siguientes, que dan idea de su entusiasmo, motivación e interés: “Nosotros vamos por el paso 4”; “Nosotros por el 6”; “Necesito un motor”; “¡Ayudaaa, no sé cómo va esto!”.

Mejor entre dos.
Mejor entre dos.
Cada cosa en su lugar.
Cada cosa en su lugar.

Paso 4: Motores y acción

Primeras pruebas del robot.
Primeras pruebas del robot.

Una vez terminada la construcción de su robot, llegó el momento de poner la placa que permite que este se mueva. Esto lo hicimos los adultos de la clase. Cuando ya estaba preparado para moverse, pasamos a jugar con el robot e imaginar para qué nos podía servir. Al estar trabajando sobre el Sistema Solar, todas las ideas iban encaminadas a este tema. Así, pensaron en qué podía ser: un robot recoge piedras para enviar a Marte; un pato volador directo a la Luna; un robot esquiador que explora cráteres; una locomotora voladora para llevar todo el material para explorar Júpiter…

Paso 5: Grabación del vídeo para contar la experiencia

El equipo 4 y su robot.
El equipo 4 y su robot.

Una vez terminó el proceso de construcción de los robots, cada equipo explicó al resto las dificultades que habían tenido y para qué iba a servir su robot. Además, fueron a las clases de 1º. y 2º. de Primaria para mostrarles el trabajo que habían desarrollado y enseñarles su robot.

Evaluamos

Todos aportamos al trabajo conjunto.
Todos aportamos al trabajo conjunto.

La actividad realizada nos ha permitido comprobar cómo se iban adquiriendo y trabajando una serie de objetivos que nos habíamos planteado inicialmente:

  • Aprender qué es un robot, qué características y piezas tiene y cómo se monta.
  • Aprender a leer las instrucciones de un libro.
  • Aprender a trabajar en equipo y a colaborar en un proyecto común.
  • Aprender a repartirnos las tareas sin conflictos ni peleas.
  • Aprender a ayudar a los compañeros cuando lo necesitan.
  • Aprender por qué nuestro esquiador no se cae cuando llega al borde de la mesa o por qué nuestro pato sigue el palo.
  • Aprender que juntos podemos hacer muchas cosas.

La mejor muestra del resultado satisfactorio del proyecto fue el ambiente que se respiraba durante la actividad. Tanto la profesora de prácticas como yo ayudamos, pero, sin ningún agobio, ya que, a pesar de ser niños de Educación Infantil, trabajaron de un modo ordenado y organizado. Así, no se les cayó ninguna de las cajas ni se perdió ninguna pieza durante la actividad. De igual modo, no hubo ningún problema durante el proceso, ya que entre los niños y niñas se ocuparon de repartir tiempos y tareas.

Conclusiones

A modo de conclusión, me gustaría terminar con una frase del doctor Francisco Mora Teruel, “sin emoción no hay aprendizaje”, e ir un poco más allá para comentar que la suma de emociones multiplica los aprendizajes. Esto es, así, un poco lo que hemos vivido en nuestra clase:

  • Emoción porque el cartero ha traído una caja para el colegio.
  • Emociones ante la llegada de una caja misteriosa llena de objetos de colores.
  • Emoción de la profesora de prácticas por ser su primer contacto con robots.
  • Emoción de la profe por no saber qué iba a salir de esta propuesta.
  • Emoción por la lectura de las primeras palabras antes de abrir la caja.
  • Emoción porque íbamos a hacer un robot.

Por otro lado, hay que decir que no solo los alumnos valoraron la experiencia positivamente, sino que yo como tutora me di cuenta de que el creer en sus posibilidades y no poner límite hace que ellos crezcan como grupo y como personas. Fue un cúmulo de emociones las que se desarrollaron en el aula que nos ayudaron a aprender. Ha sido un trabajo muy enriquecedor y muy positivo para todos que dio pie a realizar trabajos más complejos en grupo.

Inventamos nuestros robots.
Inventamos nuestros robots.

¿Te animas?

Imagen de un puzzle.
Imagen de geralt en Pixabay.

Quiero animar a los compañeros a que realicen experiencias como esta en las que primen la emoción ante la tarea y el trabajo de grupo. Si bien es cierto que hay que contar con un material específico, no hay que asustarse ante ello, pues este se puede adquirir o bien solicitar en préstamo a través de HispaRob o a través de los diferentes centros de profesorado, que poco a poco van contando con material de robótica para prestar a centros.

Las dificultades a nivel de construcción para los profesores no existen, si bien sí recomiendo investigar un poco para poder contar a nuestros alumnos qué es un robot, qué partes tiene, para qué sirve cada elemento, etc. Por lo demás, estos enseguida son capaces de ponerse en marcha y seguro que nos sorprenden.

Recomiendo este tipo de experiencias porque se salen de la rutina del día a día y son capaces de generar un entusiasmo y una emoción que nos sirven para avanzar en los aprendizajes que queremos conseguir con nuestros niños. Así, después de esta experiencia, vinieron muchas más al aula que hicieron que los aprendizajes fueran más significativos y enriquecedores para todos.

Materiales complementarios

A continuación, aporto algunas informaciones
y enlaces que pueden ser de interés.

My robot time: es el material que utilizamos para el desarrollo del proyecto.
Es un kit de montaje para introducirse en el mundo de los robots. Tiene varios modelos para montar con una placa de control preprogramada con cuatro programas. El libro de instrucciones es muy fácil de seguir para los niños y el tamaño y forma de las piezas son muy adecuadas para las primeras edades. Tiene dos sensores de infrarrojos con el que explicamos cómo “ven” lo robots para no caerse.
La edad recomendada es de ocho años, pero el entusiasmo y motivación de todos
hizo que resultará asequible para los peques de cinco años.

Mi blog de trabajo con las TIC es: TIC TIERNO 3.0

Vídeo de presentación: https://www.youtube.com/watch?v=COm3q6A_iY0

Imagen de OpenClipart-Vectors en Pixabay.
Imagen de OpenClipart-Vectors en Pixabay.