Soy Elena González Guerrero, profesora de Inglés y directora del IES Pino Montano de Sevilla. Entre los días 8 y 21 de junio de 2026 tuve la inmensa fortuna de disfrutar de una completísima inmersión humana y cultural en el centro educativo Kingsbury High School de Londres. Esta ha sido, sin duda, una de las experiencias más enriquecedoras de mi carrera.
El Kingsbury High School es un centro público urbano inmenso donde se imparte Educación Secundaria y Sixth Form (lo equivalente a nuestro Bachillerato). Cuenta con aproximadamente 2.100 alumnos, unos 300 estudiantes por nivel desde Year 7 hasta Year 13. Lo que podría parecer un entorno inabarcable al estar dividido en dos grandes edificios (la Lower School y la Upper School) y tener una enorme diversidad cultural (la mayoría de los estudiantes son de ascendencia india, pakistaní y de otros países asiáticos), se convirtió, desde el primer minuto, en un espacio de acogida. La organización del Centro fue impecable y me hicieron sentir como un miembro más del claustro, facilitándome el acceso pleno a su sistema digital y a los recursos del departamento. Adscrita al Área de Lenguas Extranjeras Modernas, asumí prácticamente el mismo horario que el resto del profesorado (comenzaba mi jornada a las 8:20 h. y la terminaba normalmente a las 15:05 h., aunque también asistí a una reunión hasta las 16:30 h.)
Como docente de idiomas, mi experiencia fue mucho más allá de la mera observación: participé del centro casi como una profesora más. Observé algunas clases de francés y participé muy activamente en la dinámica de las clases de español, coordinándome con las compañeras y llegando a desarrollar mis propios materiales e impartir varias sesiones completas sobre el patrimonio cultural de España, Andalucía y Sevilla. Desde esta perspectiva, disfruté del contacto con el alumnado, que siempre mostró mucho interés en conocer mi centro y mi lugar de procedencia. También aprendí otras rutinas y aspectos metodológicos para fomentar la participación y la evaluación formativa continua. Más allá de sus excelentes recursos audiovisuales, el profesorado utiliza con frecuencia mini pizarras blancas individuales y tarjetas de colores. Con ellas, los alumnos muestran al instante si han comprendido la lección, permitiendo adaptar el ritmo en tiempo real. Esto, sumado a diversos juegos didácticos, dinamiza muchísimo el aprendizaje.
Además, las aulas son espacios acogedores, decorados con esmero y repletos de material visual que favorece la inmersión desde que cruzas la puerta. Ello se complementa maravillosamente con el trabajo por proyectos a través de diversas temáticas: cine en español, eventos deportivos, etc.
Desde mi perspectiva como directora, observar su modelo organizativo ha sido fascinante. El sistema británico es mucho más jerárquico y funciona casi con una estructura empresarial, pero lo más destacable es la enorme cantidad de personal no docente con el que cuentan. Tienen departamentos propios de Recursos Humanos y personal dedicado exclusivamente a gestionar la convivencia o apoyar administrativamente a las facultades (nuestras áreas o departamentos). Ver cómo esto descarga al docente y ayuda a mantener el clima de trabajo ha sido una visión muy valiosa.
Pero si tuviera que quedarme con el recuerdo más especial de mi estancia, sería el enriquecimiento que supone vivir el día a día del instituto. Compartir el almuerzo en la cantina escolar o los descansos en la oficina con mis compañeros me dio una perspectiva inigualable de su cultura. El broche de oro fue mi participación en el Sports Day, una jornada de convivencia muy arraigada donde los alumnos de los cursos inferiores (Years 7, 8 y 9) y todo el profesorado compartimos actividades deportivas, afianzando los lazos y el fuerte sentido de pertenencia de la comunidad.
Me vuelvo a Sevilla con la maleta llena de ideas y con lazos muy estrechos forjados con este maravilloso centro, en especial gracias a la excelente acogida y organización de la coordinadora del área de Lenguas Extranjeras Modernas. Ya estamos sentando las bases para realizar intercambios epistolares, un proyecto eTwinning y futuras movilidades físicas a través de nuestra acreditación Erasmus+. Además, me traigo una invitación abierta para que más compañeros de mi instituto vayan a conocerlos.
Mi consejo para los futuros candidatos es ir con una actitud proactiva, con ganas de participar y no solo de observar. Implicarse en las rutinas y sumarse a los eventos de convivencia es la mejor vía para exprimir al máximo esta maravillosa oportunidad formativa.















