Me llamo Pilar García y soy profesora de Física y Química en el CPEPA Casa del Canal en Zaragoza. Gracias al INTEF y a Valeria Gemelli, directora del Freudenberg Gymnasium, he podido disfrutar de una estancia de dos semanas en Zúrich.
Al centro asisten 800 alumnos de entre 12 y 18 años y cuenta con más de 100 profesores y con mucho personal no docente.
Comparte campus con el Liceo artístico, que también forma parte de la Kantonschule Freudenberg y con otra escuela, de manera que todos los alumnos pueden utilizar espacios comunes. Todavía sigo impresionada con las instalaciones, tienen varios pabellones deportivos, una gran mediateca, aulas especializadas y ¡menudos laboratorios! , están al nivel de los de muchas universidades españolas.
Las clases duran 45 minutos y empiezan a las 7:50 de la mañana y terminan sobre las 17 h. Los alumnos tienen libertad total para entrar y salir del centro, no hay profesores vigilando, y el horario está diseñado de tal manera, que todos tienen ratos libres en los que pueden estudiar, hacer trabajos en grupo, descansar o comer. Me parece un sistema fantástico que fomenta la autonomía de los chicos y chicas.
En Zúrich, cuando los alumnos acaban la enseñanza primaria, tienen que realizar un examen si quieren entrar a un Gymnasium, de manera que el alumnado que asiste a este tipo de enseñanza tiene una alta motivación y está encaminado a cursar posteriormente estudios universitarios.
Los profesores son contratados por el equipo directivo, que realiza la selección del personal.
El ambiente en el centro es excelente, no se observan problemas graves de disciplina ni vandalismo. Son respetuosos con los compañeros, con los profesores, con los trabajadores y con las instalaciones.
Mi estancia ha coincidido con el inicio del curso escolar, y he podido asistir al acto de bienvenida para el alumnado nuevo y sus familias.
Es sorprendente que siendo el inicio de curso todo esté tan bien organizado.
De las clases, lo que más me ha gustado es que los alumnos y alumnas tienen un papel protagonista e intervienen de manera constante. En todas las materias tienen que realizar trabajos o exámenes orales, así que desde el primer año se acostumbran a hablar en público, a trabajar en equipo y a tener una participación activa. Además tienen la posibilidad de realizar proyectos y prácticas de laboratorio que fomentan un aprendizaje significativo.
El nivel del alumnado y del profesorado es muy alto. He disfrutado asistiendo a las clases, observando y participando en su día a día.
Otro de los puntos fuertes del Freudenberg Gymnasium es el uso de las nuevas tecnologías. Los alumnos y alumnas de 1º y 2º tienen prohibido el uso de dispositivos electrónicos pero disponen de aulas de informática y miniportátiles que pueden usar si el profesor y la materia lo requieren.
A partir de 3º ,todos los alumnos y alumnas tienen que traer su propio dispositivo. Tienen un programa que se llama BYOD (bring your own device) en el que profesores encargados de las TIC les explican cómo acceder con sus dispositivos a la intranet del centro y a otras aplicaciones educativas. Algunos exámenes se realizan en formato digital a través de una plataforma segura.
Los alumnos del último año tienen que aprobar la Matura para poder acceder a la Universidad. Tienen exámenes tanto orales como escritos y es su profesor o profesora el que pone el examen y el que les evalúa, pero contando siempre con un experto externo para asegurar la objetividad del procedimiento.
Además de conocer el Gymnasium, he tenido la suerte de que la jefa de estudios del Liceo Artístico ,Cinzia Vezzoni, me enseñara su maravilloso centro.
Gracias a la gestión de la directora del Freudenberg Gymnasium pude visitar la escuela de adultos KME de Zúrich, donde su director, Martin Klee, me enseñó amablemente las instalaciones, me explicó cómo funciona la enseñanza de adultos en Zúrich, cómo les preparan para la Matura y pude asistir a clases de Química y de Física.
La conclusión que saco de mi estancia en el Freudenberg Gymnasium es que con los medios materiales y humanos adecuados, la enseñanza pública puede y debe ser de calidad. En Suiza se valora mucho la enseñanza pública, y eso se refleja en el funcionamiento de los centros.
Agradezco a toda la comunidad educativa de la Kantonschule Freudenberg y en especial a su directora Valeria Gemelli, que me hayan acogido con tanto cariño y profesionalidad. Estoy segura de que seguiremos en contacto y de que podremos realizar colaboraciones en el futuro.
Recomiendo a todo el mundo realizar una estancia de este tipo, tanto en el extranjero como en otros centros educativos de España. Es este tipo de experiencias las que verdaderamente mejoran nuestra capacidad de enseñar y de aprender.
Ah, y no desesperéis en la búsqueda del centro de acogida, siempre va a haber alguien dispuesto a colaborar.















