Soy profesora de inglés de secundaria y llevo 15 años dedicada a la docencia a personas adultas, dentro del ámbito lingüístico. Me apetecía conocer la realidad de la enseñanza a lo largo de la vida en otros países europeos, y como ya conocía la versión italiana, opté por realizar una estancia en Francia, en una de las llamadas ‘Escuelas de Segunda Oportunidad’ (École de Deuxième Chance).
Establecí el contacto a través de un contacto Erasmus de Italia, que ya conocía la escuela y me facilitó sus datos, y el trato fue en todo momento amable y cordial. Planificaron para mí una estancia de dos semanas que me facilitara una visión global de las diferentes actividades que llevan a cabo alumnos y docentes (incluso reuniones y charlas formativas, como una muy interesante sobre las drogas que consumen los jóvenes y cómo ayudarles); así como reuniones con agentes del entorno, como ONGs que trabajan ayudando a personas sin recursos que buscan empleo.
La escuela en cuestión (E2C Normandía) está ubicada en Hérouville Saint Clair, una población de 24.000 habitantes en la periferia de Caen. Se trata de una población con abundantes viviendas de protección oficial y de un nivel económico medio-bajo. Los alumnos que acuden son jóvenes de entre 16 y 30 años que provienen del fracaso escolar y que, o bien no cuentan con ninguna certificación académica, o bien tienen escasas certificaciones académicas, y cada año se forman en ella unos 130 jóvenes.
La escuela cuenta con una gran cantidad de recursos humanos: en total, 15 profesionales, entre formadores (5), trabajador social, coordinadora pedagógica, directora y asistente de dirección, orientador y otro personal administrativo. Además, los docentes cuentan con teléfono móvil corporativo y el centro cuenta con unas instalaciones magníficas, que son propiedad del ayuntamiento y están ubicadas en una antigua escuela de primaria. El ayuntamiento es el que paga todos los gastos de luz, reparaciones mayores y electricidad. Por último, la escuela cuenta con vehículos propios que sirven para que los profesores puedan llevar a alumnos a salidas extraescolares (o para acudir ellos mismos a reuniones con otros agentes del entorno). El centro también dispone de dos aulas de informática que funcionan bastante bien, cada una de ellas con una quincena de ordenadores. Los alumnos cuentan con su propia sala de descanso.
En conjunto, la comodidad de recursos económicos y humanos me ha llamado la atención con respecto a las escuelas de adultos valencianas, donde debemos lidiar diariamente con la precariedad de medios: no contamos ni con conserjes, ni con personal de administración, ni orientadores, y en demasiadas ocasiones ni siquiera con recursos propios. Los ingresos ordinarios que recibimos no cubrirían los gastos ordinarios de electricidad, agua, etc., y es por esto que, o bien las escuelas de adultos están en edificios municipales (con todo el riesgo de desahucio que esto conlleva), o bien están en un IES o colegio de primaria en horario vespertino.
Las escuelas de segunda oportunidad en Francia son de creación relativamente creciente (a partir de los años 90), y al contrario que las escuelas de adultos, se centran exclusivamente en los jóvenes (específicamente de 16 a 30 años) que han caído en las redes del fracaso escolar. En España, en cambio, el enfoque es integral y se contemplan talleres y formación para el aprendizaje a lo largo de toda la vida. También forma parte de la red pública y así aparecen reconocidos en la LOE y en la LOMLOE, aunque se vienen desarrollando desde finales de los años setenta-principios de los ochenta. En cambio, en Francia, los fondos son estatales, pero vehiculados a través de asociaciones que contratan al personal necesario y no forman parte de la red de escuela nacional estatal.
La metodología es eminentemente práctica y se basa en la alternancia (aproximadamente del cincuenta por ciento) entre periodos en la escuela y periodos de prácticas en empresas, donde tienen la oportunidad de probar diferentes profesiones. Durante los periodos en los que los jóvenes permanecen en la escuela, siguen un horario lectivo basado en una metodología eminentemente práctica, basada en el desarrollo de herramientas de orientación académica y laboral y en el desarrollo de las competencias clave: lengua francesa, informática, normativa del trabajo… Así, todo el tiempo que pasan en la escuela se enfoca a ayudarles a encontrar una profesión y/o unos estudios que puedan ser adecuados para ellos: charlas de orientación (incluso a veces con orientadores externos contratados por la escuela para impartir el taller), visitas a centros de formación profesional, visitas a centros de trabajo donde se entrevistan con los trabajadores y los encargados de sección… La lengua francesa se trabaja a través de la creación, por ejemplo, de cartas de motivación, o de la creación del CV. La informática, a través de plataformas de búsqueda de empleo, de la creación del Currículum Europass, etc. Además, se trabaja a partir de talleres (también eminentemente prácticos) la ecología y el medio ambiente, la nutrición y la actividad deportiva (todos los miércoles tienen dos sesiones matutinas de deporte).
Me resultó muy interesante la excursión a un concurso de oratoria sobre los derechos del hombre y del ciudadano que se celebra todos los años en Caen, en el que los alumnos del último curso de bachillerato defienden alegatos basándose en la normativa vigente y estos son escuchados por los alumnos de todos los centros de la región, que votan su alegato preferido. Me pareció una genial idea para trabajar la lengua francesa, la oratoria, el estudio de los derechos y cómo los ciudadanos podemos ampararnos en las leyes para defendernos frente a abusos.
Cada formador tiene en su aula un número bastante reducido de alumnos (empiezan unos quince y puede ir bajando hasta quedar cuatro o cinco), que reciben la tutorización del formador en su proceso de orientación académica y laboral, además de hacer talleres con los otros formadores (por ejemplo, los talleres de ecología, de yoga o de nutrición). Se da mucho énfasis al trabajo individual y a que sean capaces de desarrollar estrategias para trabajar en equipo y para luchar por sí mismos frente a las adversidades del mundo laboral. Me llamó la atención que haya un porcentaje de jóvenes que abandonan el programa, ya que reciben unos 700 euros al mes por su formación. También me llamó la atención la importancia que se le da a la puntualidad en la llegada de los jóvenes a las clases, ya que pretende asemejarse a un contexto laboral.
Pienso que esta estancia ha resultado muy interesante para mí, ya que, por un lado, me ha aportado ideas de las cosas que se hacen muy bien allí y que se pueden intentar copiar para nuestros jóvenes aquí, como el énfasis en la orientación académica y laboral. Por otro lado, me ha ayudado a refrescar mi francés y a empujarme a proseguir mis estudios en esta lengua, la cual cosa puede resultar provechosa para mi escuela en el futuro (de cara a la oferta de talleres de francés). También ha abierto la puerta a futuros intercambios de docentes y/o alumnos, ya que contamos con un nuevo contacto en el país vecino; y a compartir impresiones y a difundir la experiencia con los compañeros de mi centro. Y, por último, me ha servido para darme cuenta de las muchas cosas que hacemos bien en la enseñanza de adultos aquí, aunque siempre hay espacio para la mejora.
Recomiendo a todo el mundo participar en este tipo de convocatorias, ya que abren la mente a nuevas formas de ver las cosas, al intercambio de lenguas, culturas, ideas e impresiones, y al aprendizaje colaborativo entre docentes de diferentes lugares de Europa. Mi consejo es ir preparado para absorber todo aquello que nos pueda aportar y a no juzgar en negativo (ni lo que hacemos aquí ni lo que vemos allí).















