Durante mi estancia en el centro École Bosson (Ginebra), una de las cosas que más me llamó la atención fue tanto la organización del centro como la forma de atender al alumnado dentro del aula ordinaria.
El colegio está situado en un barrio con bastante presencia de alumnado extranjero, algo que se nota mucho en el día a día del aula y en la diversidad de situaciones lingüísticas.
A nivel organizativo, me resultó curioso que la dirección y la secretaría no estén formadas por docentes, sino por personal que gestiona varios centros educativos. Dentro del propio centro, sí hay una figura más cercana al funcionamiento del día a día, el maestro adjunto, que vendría a hacer un papel parecido al de jefe de estudios.
El horario también es diferente: de 8:00 a 11:30 y de 13:30 a 16:00, con servicios de madrugadores, comedor y atención de tarde. Los miércoles solo tienen clase por la mañana, y el profesorado cuenta con una mañana libre a la semana. Además, las horas no lectivas en el centro no son obligatorias, algo que también me llamó la atención.
En cuanto a la atención al alumnado, el centro cuenta con aulas integradas (CLI) y con educadores que se mueven entre distintos centros. Estos educadores, además de apoyar a alumnado concreto, en ocasiones entran en las aulas ordinarias para hacer dinámicas de grupo, por ejemplo, relacionadas con la convivencia o la prevención del acoso.
Aun así, observando el día a día, tuve la sensación de que no siempre hay apoyos suficientes dentro del aula. De hecho, me sorprendió saber que algún alumno con necesidades educativas no acudía todas las tardes, porque en determinados momentos no había apoyo disponible. Es algo que te hace pensar bastante sobre lo que entendemos por inclusión.
También me llamó mucho la atención la cantidad de personas que pasan por el aula: educadores, profesorado de apoyo o incluso personal de asociaciones relacionadas con el alumnado inmigrante. En este sentido, algunos alumnos extranjeros alternan su asistencia al aula ordinaria con aulas de acogida, donde trabajan específicamente el francés.
Desde mi perfil como maestra de Audición y Lenguaje, no pude evitar fijarme en el uso de apoyos visuales. En general, me pareció bastante limitado, algo que contrasta con lo habitual en nuestro contexto. Durante la estancia pude compartir algunos recursos que utilizo en mi día a día, como ARASAAC o Grid 3, y elaborar un pequeño tablero de comunicación bilingüe para facilitar la comprensión en el aula.
En cuanto a los recursos, me sorprendió que todavía utilicen pizarras de tiza, algo que en Galicia ya no es habitual. Cuando pregunté, me explicaron que el presupuesto de los centros depende mucho del nivel económico de la comuna, lo que influye directamente en los recursos disponibles.
Por último, algo que salió varias veces en conversación con el profesorado fue el tema de las sustituciones. Me comentaron que existe una lista abierta a la que puede apuntarse cualquier persona con bachillerato, y que muchas veces las vacantes se cubren el mismo día. Esto hace que, en ocasiones, no haya personal con formación pedagógica o incluso que algunas ausencias no se cubran.
En general, ha sido una experiencia muy interesante, sobre todo porque me ha permitido ver otra forma de trabajar y, al mismo tiempo, reflexionar bastante sobre mi propia práctica y sobre cosas que a veces damos por hechas.















