He tenido la oportunidad de participar en una estancia profesional docente de dos semanas en Cork Educate Together Secondary School, un centro de educación secundaria situado en la ciudad de Cork, al sur de Irlanda. La estancia me permitió no solo colaborar en clases de español como lengua extranjera en distintos niveles educativos, sino también observar dinámicas de aula relacionadas con materias como Música y CSPE (Civic, Social and Political Education).
Cork Educate Together Secondary School pertenece a la red irlandesa Educate Together, caracterizada por un enfoque educativo inclusivo, democrático y centrado en el alumnado. Desde el primer día llamó especialmente mi atención el ambiente relajado y cercano que se respiraba en el centro. El alumnado no utiliza uniforme escolar y mantiene una relación muy natural y respetuosa con el profesorado. Lejos de generar problemas disciplinarios, esta autonomía parece favorecer una mayor responsabilidad personal y un clima de convivencia muy positivo.
Otro aspecto especialmente interesante fue el carácter multicultural del alumnado. En las diferentes clases convivían estudiantes procedentes de contextos culturales muy diversos, algo que enriquecía enormemente las actividades de comunicación y los intercambios culturales.
La mayor parte de mi estancia estuvo centrada en el apoyo a las clases de español en distintos niveles educativos, ya que todos los estudiantes estaban preparando sus exámenes finales. Desde el primer momento me sorprendió la importancia que el sistema irlandés concede a la expresión oral y a la comunicación práctica. El alumnado participa constantemente en conversaciones, simulaciones y presentaciones orales, incluso en niveles iniciales. Trabajamos temas relacionados con viajes, gastronomía, música, aficiones y vida cotidiana en España. El alumnado mostraba una actitud muy positiva y participativa, especialmente al interactuar con un hablante nativo. Participaba sin miedo excesivo a equivocarse y esto favorecía enormemente el desarrollo de la competencia comunicativa.
En los cursos superiores, especialmente en 5º y 6º, colaboré en la preparación de las pruebas orales del Leaving Certificate. La metodología observada resultó especialmente interesante para quienes trabajamos la enseñanza CLIL, ya que ponía el foco en la funcionalidad del lenguaje y en la confianza del alumnado.
En cuanto a la tecnología del aula, todo el alumnado utiliza sus iPads como herramienta habitual de trabajo. Las clases se desarrollan combinando materiales digitales, plataformas virtuales como Schoology y actividades interactivas. La competencia digital del alumnado era elevada y permitía trabajar con gran autonomía. Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la importancia de utilizar la tecnología no como un añadido puntual, sino como una herramienta pedagógica plenamente incorporada a la dinámica del aula.
Uno de los aspectos más interesantes del sistema educativo irlandés es la existencia del Transition Year (TY), un curso de transición entre el Junior Cycle y el Senior Cycle. El TY no se orienta exclusivamente al rendimiento académico, sino al desarrollo personal, social y competencial del alumnado. Durante este curso los estudiantes participan en proyectos, talleres, actividades prácticas y experiencias educativas más flexibles. La sensación general es que este año permite al alumnado ganar madurez antes de afrontar la etapa final de secundaria y los exámenes del Leaving Certificate. Mi impresión es también que el TY favorece la autonomía, la motivación y el desarrollo de competencias personales. Desde una perspectiva española, resulta inevitable preguntarse si un modelo semejante podría aportar beneficios importantes en nuestro sistema educativo.
Durante la estancia tuve también la oportunidad de asistir a clase de CSPE (Civic, Social and Political Education), una materia centrada en ciudadanía, participación democrática, derechos humanos y pensamiento crítico. La metodología observada estaba basada en el debate, la reflexión y el análisis de situaciones reales. El alumnado participaba activamente expresando opiniones y argumentando sus ideas. Más allá de los contenidos concretos, lo que realmente llamó mi atención fue la importancia que el sistema irlandés concede a la educación ética y ciudadana dentro del currículo escolar. En una sociedad cada vez más compleja y diversa, resulta especialmente interesante comprobar cómo estas competencias se trabajan de forma explícita y continuada desde edades tempranas.
También tuve oportunidad de asistir a clase de Música de 6º curso. Tras haber realizado un examen práctico individual de interpretación musical en las semanas previas, los alumnos estaban ahora preparando la prueba final en el marco de los exámenes de acceso a la universidad. Se trataba de comentarios de audiciones combinando la escucha activa y el análisis musical, con un enfoque práctico. Me resultó interesante la diversidad de estilos trabajados en la misma clase, desde Mozart hasta música tradicional irlandesa, así como la expresión de opiniones críticas sobre las obras.
En definitiva, la estancia ha supuesto una experiencia de enorme valor profesional y personal. Me ha permitido conocer otro sistema educativo, compartir experiencias docentes, reflexionar sobre mi propia práctica docente y ampliar perspectivas educativas. Mis consejos a los futuros candidatos serían mantener una actitud abierta, positiva y participativa, aprovechar todas las oportunidades de observación y de interacción con alumnado y profesorado, participar activamente en la vida del centro, mostrar interés por la cultura local y compartir aspectos culturales propios. También, al hilo del intercambio lingüístico y humano, reflexionar continuamente sobre la práctica docente e identificar ideas transferibles al propio contexto educativo español.















