Curso de verano Neuromotricidad y aprendizaje MECD-UIMP

El movimiento ha estado asociado al proceso evolutivo de la especie humana. Sin un adecuado desarrollo motor, el resto de funciones del organismo no se desarrollarían correctamente, incluida la función neurológica, tal y como así han demostrado las últimas investigaciones en neurociencia (Hillman, Erickson y Kramer, 2008).

En el proceso evolutivo adaptativo de la especie humana, que ha posibilitado el desarrollo del cerebro, la actividad física ha desempeñado un papel protagonista. Para explorar y conocer el entorno que garantizara la supervivencia del ser humano, hizo falta una integración directa entre las operaciones motoras y las capacidades cognitivas.

Según recoge el informe Eurydice de 2013 de la Comisión Europea, se estima que un ochenta por ciento de escolares únicamente participan en actividades físicas dentro del contexto escolar, sin alcanzar, por tanto, el volumen e intensidad de práctica de actividad física recomendada por todos los organismos sanitarios y académicos nacionales e internacionales[1]. Sin entrar en profundidad, niños y adolescentes deben practicar, al menos, 60 minutos de actividad física diaria con ejercicios de intensidad moderada y vigorosa, como medida de prevención de primer orden, no solo por los beneficios fisiológicos asociados a ella, sino también, por los originados a nivel psicosocial (Biddle y Asere, 2011) y cognitivo (Donnelly et al., 2016).

Los beneficios neurocognitivos vinculados a un estilo de vida activo en los niños y adolescentes tienen una consecuencia directa, tanto a nivel de salud pública como a nivel educativo (Ortega et al., 2008). Resultados de recientes investigaciones indican una asociación positiva entre la actividad y condición física con el rendimiento cognitivo y académico de niños y adolescentes (Donnelly et al., 2016; Erickson, Hillman y Kramer, 2015; Hillman, Erickson y Kramer, 2008; Fox, Barr-Anderson, Neumark-Sztainer y Wall, 2010; Rasberry et al., 2011; Sibley y Etnier, 2003; Smith, Eather, Morgan, Plotnikoff, Faigenbaum y Lubans, 2014; Trudeau y Shephard, 2008).

Como comprobamos, la evidencia científica actual, indica la relación positiva entre la práctica del ejercicio físico y el rendimiento académico, a los que se une la mejora en la atención, la memoria y, en definitiva, en el aprendizaje.  Por ello, atendiendo a estos objetivos y a los avances científicos en este ámbito, el Ministerio de Educación y Formación Profesional, a través del CNIIE y del INTEF, en colaboración con la UIMP, organiza este curso que se llevará a cabo del 9 al 13 de julio en la sede de la UIMP en Santander. Este encuentro permitirá divulgar y formar a los docentes de Educación Primaria y Secundaria, así como a los maestros de Educación Infantil que imparten psicomotricidad al alumnado de dicha etapa en los citados ámbitos. El objetivo general que se persigue es el de fomentar y apoyar un modelo educativo dirigido al desarrollo de la salud integral del alumnado, entendiendo el concepto de salud integral como el que recoge la Organización Mundial de la Salud: “El estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad”. Pretende, por último, ser una continuación formativa del I Congreso de Educación física, Neuromotricidad y Aprendizaje, que se llevó a cabo del 11 al 13 de diciembre de 2017 en Guadalajara.

Puedes consultar el programa de este curso y apuntarte aquí.


[1]  www.hhs.gov/news. Departamento de Salud Pública de los Estados Unidos.