Estancia profesional en el Collège Les Quatre Moulins, en Brest (Francia)

Estancia profesional en el Collège Les Quatre Moulins, en Brest (Francia)

He podido disfrutar de la gran oportunidad que ha sido realizar la estancia profesional docente durante dos semanas en el collège Les Quatre Moulins de Brest participando en el día a día del centro y en las múltiples actividades que se realizan a principios del mes de junio.

El centro, su organización y diferencias con nuestro sistema educativo.

Es un centro de enseñanza secundaria situado en la ciudad de Brest, que además de impartir los niveles habituales de 6e a 3e con las especialidades lingüísticas en opción de la sección lenguas y culturas europeas (EURO inglés) o la Sección Internacional de español, es una referencia además para los especialidades deportivas de natación y gimnasia artística (centro departamental de entrenamiento), contando con secciones específicas para cada una de ellas y un internado donde se aloja este alumnado con un horario lectivo adaptado.

La organización de esta etapa educativa en Francia guarda algunas diferencias con un instituto español, siendo muy similar a un IESO por las edades de comienzo y final de la escolarización del alumnado, comenzando un curso antes con 11 años y acabando un año antes con 15. En primer lugar, la jerarquía y funciones del equipo directivo del centro, que no tiene horario lectivo, donde el director es un gestor y representante del Estado. Por citar otra característica que impacta en el desarrollo de la jornada del centro, los horarios marcan un ritmo continuo con una pausa donde todos almuerzan juntos en el comedor y finalizan la jornada según la opción para cada itinerario o la asistencia a talleres o actividades complementarias como coro o teatro, impartidas por el profesorado que se postula para llevarlas a cabo, con una remuneración aparte, al igual que las tutorías. Además, el ritmo intenso de trabajo diario se enmarca dentro de “pausas pedagógicas” o descansos de 15 días cada seis o siete semanas para favorecer el rendimiento.

Como docente en España no pude dejar de echar en falta en nuestro sistema otro punto fundamental en el día a día y buen funcionamiento del instituto, la Vie Scolaire. Son un equipo de personas diplomadas (surveillants) que se ocupan del alumnado en caso de ausencias del profesorado, gestión de la disciplina como en las ocasiones en que el alumnado es expulsado de clases, retrasos y comunicación con las familias, entre otras tareas. Sin embargo, de estas semanas también destacaría sin duda el respeto que he observado en el alumnado hacia el profesorado. La escucha y atención se ven favorecidas en un marco sereno y mayormente silencioso permitiendo el aprovechamiento de las clases y sentando las bases para que el docente conduzca convenientemente el proceso de aprendizaje.

En cuanto al posicionamiento frente a las tecnologías de la información y de la comunicación, están catalogadas como una herramienta de apoyo a las clases de lengua, donde sirven como mero soporte que el docente gestiona para llevar a cabo la dinámica deseada, por ejemplo, presentar vídeos o material audiovisual (también empleando la IA) para que a continuación el alumnado trabaje la comprensión y la competencia oral de la expresión en LE2. Hay que destacar que el centro acababa de dar un paso decisivo para desterrar el móvil de las aulas y paliar las faltas de atención por tenerlo consigo en silencio pero encendido, con lo que se aplicará desde el próximo curso un sistema piloto de fundas cerradas herméticamente que impiden la conexión y que solo pueden abrirse a la salida con un dispositivo.

Dinámica del aula y trabajo docente.

Como docente en el ámbito de la enseñanza de lenguas extranjeras, concretamente las estudiadas como segunda lengua extranjera, LE2, la estancia ha sido particularmente inspiradora y rica en aprendizaje, ya que la mayor parte de las horas de inmersión en el aula fueron asistiendo a las clases de la mano del profesor de español que imparte clases de lengua en la Sección Internacional, las del itinerario bilingüe y las de español como segunda lengua LE2. Este profesor de referencia confeccionó mi horario que incluía, además, la observación de dinámicas en las clases de sus compañeros de Lengua francesa, Geografía e Historia, Literatura en español o también del aula específica con una PT, dentro del sistema de acompañamiento al alumnado con dificultades de aprendizaje. Fueron jornadas intensas donde también participé en tareas de apoyo al alumnado extranjero para el aprendizaje del francés y formaciones online para el profesorado con temáticas sobre buenas prácticas para organizar el trabajo en grupo del alumnado de lenguas extranjeras. La inmersión en el horario lectivo del profesor fue prácticamente completa, ya que también estuve observando un tribunal de los orales del Brevet (DNB), prueba para obtener el diploma del collège y poder titular, así como en una sesión de evaluación final. Ésta última es muy similar a nuestra práctica en España.

Tuve además la oportunidad de participar en actividades extraescolares con el alumnado, como la salida de limpieza de plásticos y residuos para la protección del medio ambiente coincidiendo con el Día internacional de los Océanos, y de asistir a las representaciones de fin de curso de la clase de teatro en español y del coro y teatro en francés junto a las familias.

Reflexión final y consejos prácticos.

Esta experiencia me ha ayudado a mejorar mi práctica profesional aprendiendo metodologías para impartir la segunda lengua extranjera en mis clases, aun con el reto que supone en nuestro sistema educativo que esta asignatura no sea obligatoria (a diferencia de la obligatoriedad de estudiar una LE2 en los países vecinos), lo que dificulta para muchos alumnos el planteamiento correcto de entrada, ya que pueden optar por otras materias que no tienen en el currículo las exigencias académicas que se necesitan para superar las destrezas orales y escritas establecidas en el MCER, Marco Común Europeo de Referencia en idiomas.

Mi conclusión es que ha sido un privilegio participar en unas clases tan dinámicas y observar muchas metodologías que trasladar aquí, además de crear relaciones profesionales muy valiosas. Tanto profesionalmente, como personalmente, ha sido muy satisfactoria esta estancia, ya que he vuelto con una carta del director para mi equipo directivo dejando de manifiesto su voluntad de continuar el vínculo con nuestro centro con un intercambio de alumnado. He difundido la experiencia entre el claustro y cuento con el apoyo para un intercambio el curso próximo.

Como consejo a los futuros participantes empezaría por la preparación anterior a la estancia, ya que es fundamental conocer el sistema y saber en qué clases o actividades se va a participar para aportar valor añadido al profesor y centro que nos acoge. Siempre se valorará positivamente una actitud dinámica y flexible, junto a manifestar interés en las actividades en que se participa para poder implementar un intercambio de buenas prácticas. En definitiva, es una experiencia que recomiendo a todo el que tenga la posibilidad de hacerla ya que le motivará en su carrera profesional y podrá beneficiar también a su centro y alumnado.