Mi nombre es Mª América Pérez Invernón y soy docente del CEIP Reyes Católicos de Cádiz. Gracias a la convocatoria del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, en colaboración con el INTEF, he realizado una estancia profesional en Francia.
Esta estancia profesional se ha desarrollado en el centro Pilcally École Montessori Trilingue, en Buchelay, Francia, entre el 16 y el 27 de marzo de 2026. Esta experiencia ha supuesto para mí un importante aprendizaje tanto a nivel profesional como personal.
El centro de acogida se encuentra en Buchelay, una pequeña localidad cercana a Mantes-la-Jolie. Se trata de un centro educativo de carácter trilingüe que abarca desde guardería (menores de 3 años) hasta bachillerato. Cuenta con aproximadamente 100 alumnos y 17 docentes, de los cuales 10 forman parte del equipo a tiempo completo y el resto trabaja por horas según las necesidades del centro. El alumnado proviene mayoritariamente de familias de clase media-alta. La organización del alumnado se distribuye en diferentes etapas: educación infantil (3-6 años), primaria baja (6-8 años), primaria alta (8-10 años), secundaria (11-14 años) y bachillerato. Una característica destacable es la flexibilidad que permite al alumnado moverse entre niveles según sus intereses y ritmo de aprendizaje.
El centro implementa la metodología Montessori, basada en el respeto al ritmo individual del alumnado y en la importancia de la concentración. Por ello, los horarios son flexibles y se organizan en bloques largos de trabajo, generalmente de tres horas, para evitar interrupciones en el proceso de aprendizaje. Además, el desarrollo del “saber ser” y la gestión emocional del alumnado se consideran prioritarios, incluso por encima de los contenidos académicos cuando surgen conflictos de convivencia.
Durante mi estancia, he participado activamente en la vida del centro. En un primer momento observé el funcionamiento del aula y, posteriormente, acompañé al alumnado en su trabajo autónomo, ayudando a aquellos que solicitaban apoyo. Asimismo, participé en actividades complementarias como salidas a la biblioteca, actividades deportivas fuera del centro, visitas al cine y momentos de convivencia durante las comidas.
En cuanto a los recursos didácticos, el centro utiliza una amplia variedad de materiales Montessori, como cuentas para operaciones matemáticas, tableros de multiplicación, materiales para el análisis morfológico y sintáctico, la tabla de Pitágoras y diferentes recursos manipulativos. También se emplean ordenadores de forma puntual para la investigación, aunque el uso de la tecnología es limitado en comparación con otros contextos educativos.
Entre los aspectos culturales que más me han llamado la atención destaca la duración de la jornada escolar, que es más extensa que en España, lo que genera cierta fatiga tanto en el alumnado como en el profesorado. Sin embargo, los miércoles no hay clase, lo que permite una pausa semanal. En la organización del día a día, el alumnado asume responsabilidades como la limpieza y el orden del aula, así como la preparación y recogida del espacio tras las comidas. Solo disponen de un recreo, tras el cual almuerzan y, posteriormente, dedican un tiempo a la lectura antes de retomar la jornada. Además, existen periodos de trabajo autónomo en los que el alumnado gestiona sus propias tareas, adaptándose estos tiempos en función de su capacidad de organización.
Desde el punto de vista pedagógico, destaco especialmente el enfoque en la educación emocional y la convivencia. Cualquier momento es adecuado para reflexionar sobre el lenguaje utilizado y su impacto en los demás. Asimismo, resulta muy enriquecedor el trabajo por proyectos elegidos por el propio alumnado, lo que favorece una motivación genuina hacia el aprendizaje. Estos proyectos culminan en exposiciones orales, fomentando la comunicación, la investigación y el pensamiento crítico.
En comparación con el sistema educativo español, considero que en nuestro contexto trabajamos la tutoría y la convivencia, aunque no con la misma profundidad ni continuidad. En muchos casos, el sistema tradicional puede limitar la motivación del alumnado debido a la realización de tareas poco conectadas entre sí. En cambio, en el modelo Montessori, el aprendizaje parte de los intereses del alumnado, lo que favorece una implicación más auténtica y significativa.
Durante mi estancia también he asistido a reuniones informales y continuas entre el profesorado, orientadas a la toma de decisiones y a la adaptación del proceso educativo a las necesidades del alumnado. Estas reuniones, generalmente breves y entre pocos docentes, reflejan el carácter cercano y flexible del centro.
La experiencia ha tenido ya un impacto en mi centro educativo. He comenzado a compartir propuestas de mejora con el equipo docente y la dirección, que han sido bien recibidas. Entre ellas, destaca la iniciativa “Hablar bien, suma”, centrada en mejorar la comunicación y reducir la violencia verbal entre el alumnado. Asimismo, se plantea la implementación de exposiciones orales trimestrales dentro del Proyecto Lingüístico de Centro, con el objetivo de fomentar la motivación, la expresión oral y el interés por el aprendizaje.
De cara al futuro, ambos centros han establecido contacto para posibles colaboraciones, como correspondencia entre clases, encuentros entre alumnado de primaria, aprovechando la cercanía a París y el carácter trilingüe de ambas instituciones.
A nivel personal y profesional, esta experiencia ha reforzado mi interés por la educación emocional y me ha proporcionado herramientas valiosas para mejorar mi práctica docente. Considero fundamental avanzar hacia una formación del profesorado más alineada con las necesidades reales del alumnado, especialmente en lo relacionado con el desarrollo personal y social.
Entre los aspectos positivos, destaco la oportunidad de conocer otras realidades educativas y valorar el trabajo que realizamos en nuestro contexto, donde también se aplican metodologías activas y se atiende a la diversidad de manera eficaz. Como aspecto mejorable, considero que sería interesante permitir cierta flexibilidad en la elección o cambio de centro una vez iniciada la estancia, en casos justificados.
Como consejo para futuras personas candidatas, recomiendo planificar la estancia con suficiente antelación y realizar una investigación exhaustiva sobre el centro de acogida.
Me siento profundamente agradecida por esta oportunidad. ¡Gracias!















