Estancia profesional en Utmarksskolan, en Gotemburgo (Suecia)

Estancia profesional en Utmarksskolan, en Gotemburgo (Suecia)

Del 7 al 21 de marzo he realizado mi estancia docente profesional en este centro escolar. Ha sido una experiencia muy interesante y fructífera porque mi profesora enlace del centro sueco diseñó un plan de actuaciones muy completo que ha incluido asistencia a clases de español, inglés, alemán, sueco como lengua extranjera, educación física, geografía e historia, apoyo educativo, etc. Además, he tenido la ocasión de conocer de primera mano la realidad de este centro escolar, en concreto, y del sistema educativo sueco, en general. Todo ello gracias a las múltiples entrevistas que he mantenido con el director del centro, la orientadora escolar, la enfermera del centro, la responsable de programas internacionales y algunas jefaturas de departamento, entre otros.

 

Mi centro de estancia podríamos definirlo como de difícil desempeño porque está localizado en un suburbio a las afueras de Gotemburgo, con un 75% de alumnado de procedencia extranjera y lengua materna distinta del sueco. Tiene variedad de niveles (desde 4º de Primaria a 3º de ESO) pero es relativamente pequeño en número de estudiantes (280), con 60 profesionales docentes y no docentes, y con unas instalaciones muy buenas y en constante renovación. Se nota que hay inversión en este aspecto. Además, las familias suecas no tienen que pagar nada pues todo está cubierto: comedor, libros y cuadernos, salidas del centro y viajes, hasta material fungible como lápices y carpetas. Cada alumno tenía un portátil para su uso personal. Las aulas, sin embargo, no contaban con pizarras interactivas, algo que me sorprendió. Todo esto no es exclusivo de este centro, sino que se trata de algo a nivel nacional.

 

Si tuviera que mencionar otras diferencias con el sistema español destacaría que el alumnado tiene mayor autonomía allí, pues hay pocas clases frontales y mucho trabajo en el aula por su parte. Los docentes siempre comienzan las clases con un resumen de lo que se va a trabajar durante la sesión, dan algunas instrucciones y el resto del tiempo suele ser para trabajo autónomo. Al final de las clases se dedica un breve tiempo para hacer oralmente un resumen del tipo “Hoy hemos aprendido…”. No hay timbres porque las clases tienen duraciones distintas, pero todos saben dónde y cuándo deben estar. Cada tres años se realizan pruebas nacionales de evaluación, como mínimo en las materias de sueco, inglés y matemáticas, pero los docentes pueden pedir que otras asignaturas sean también evaluadas en su centro (mi escuela también la realiza para español como lengua extranjera). Para pasar estas pruebas nacionales solo es necesario conseguir un 35% de la puntuación total. El alumnado de esos cursos evaluados puede decidir si quiere que su evaluación final de la materia sea la que obtiene en las clases presenciales con los docentes o el resultado de la prueba nacional. Como en otros países, el sistema de notas usa letras desde la A (la mejor puntuación) a la F (única letra que equivale a suspenso).

 

Ya antes de mi estancia, realizamos un proyecto de penpal entre alumnado de ambos centros, llevé cartas del alumnado español para grata sorpresa del alumnado sueco. A mi vuelta igualmente traje cartas para repartir entre el grupo español. También, fruto de esta estancia, vamos a recibir a un pequeño grupo de alumnado junto a dos profesoras del centro (aparecen en la foto de este post), y vendrán a España a finales de abril dentro de su programa Erasmus+.

 

Finalmente, animo a cualquier docente a participar en este tipo de iniciativas. Salir de nuestro contexto educativo para observar y comparar, relativizar y quedarse con lo mejor, es un sano ejercicio de reflexión que marca un antes y un después en nuestra vida profesional por el enriquecimiento que supone.