Mi estancia profesional en el Colegio Monte Flor de Lisboa ha sido, sin duda, una experiencia única y profundamente enriquecedora, tanto a nivel personal como profesional. Ha supuesto una oportunidad excepcional para salir de mi zona de confort y conocer de primera mano un sistema educativo diferente al español, ampliando así mi mirada sobre la educación y la práctica docente.
Durante este periodo, pude integrarme en la dinámica diaria del centro, observar el funcionamiento del aula, el trabajo por proyectos y la organización de talleres educativos, así como la autonomía pedagógica con la que cuenta el centro. Todo ello me permitió reflexionar sobre nuevas formas de enseñar y aprender, más flexibles, motivadoras y centradas en el alumnado.
Uno de los aspectos más valiosos de esta experiencia ha sido la inspiración que ha generado para mi propia práctica docente. Ver cómo se desarrollan proyectos educativos a lo largo del curso, cómo se integran distintas áreas del currículo y cómo se fomenta la participación activa del alumnado ha despertado en mí nuevas ideas y ganas de seguir innovando en el aula.
Además, el intercambio de experiencias con otros docentes y la posibilidad de comparar ambos sistemas educativos han resultado especialmente enriquecedores. Esta convivencia profesional ha reforzado la importancia de la formación continua, la apertura a nuevas metodologías y el aprendizaje compartido entre docentes de distintos contextos.
En definitiva, esta estancia en el Colegio Monte Flor ha sido una experiencia que marca un antes y un después en mi trayectoria docente. Me llevo aprendizajes, ideas, motivación e ilusión por seguir mejorando como profesional de la educación, con la convicción de que conocer otras realidades educativas nos ayuda a crecer y a ofrecer una enseñanza de mayor calidad.















