Mi nombre es José Vicente Hernández y del 26 de enero al 6 de febrero de 2026 he tenido la oportunidad de realizar una estancia profesional en el centro de Formación Profesional Riveria, situado en Joensuu, en la región de North Karelia, Finlandia. Como docente del IES Politécnico de Sevilla, esta experiencia ha supuesto una oportunidad extraordinaria para conocer de primera mano el sistema finlandés de Formación Profesional, comprender su organización, analizar sus fortalezas y reflexionar sobre aquellos aspectos que pueden inspirar mejoras en nuestro propio contexto educativo.
Riveria es un consorcio municipal que organiza formación multidisciplinar en varias localidades del este de Finlandia y que atiende anualmente a cerca de 19.000 estudiantes, tanto jóvenes como personas adultas. Cuenta con aproximadamente 700 profesionales, de los cuales el 71 por ciento son docentes. La edad media del alumnado es superior a la habitual en España, situándose en torno a los 26 años en titulaciones iniciales y aumentando en estudios de especialización, lo que refleja una fuerte cultura de aprendizaje a lo largo de la vida y de recualificación profesional. El modelo finlandés de Formación Profesional se estructura en 180 puntos de competencia equivalentes a tres años de formación y se caracteriza por una flexibilidad notable. Cada estudiante dispone de un plan individualizado adaptado a su situación personal y profesional, siempre acompañado por tutores que orientan su recorrido formativo.
Durante la estancia he podido observar talleres y aulas de automoción, madera, soldadura, electricidad, fabricación mecánica, repostería, estética, química y atención sociosanitaria. Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención ha sido la integración real con el entorno productivo. El aprendizaje no es una simulación sino una actividad productiva real que conecta directamente formación y mercado laboral y que, además, genera ingresos adicionales para el centro. Así, en el taller de automoción se reparan vehículos de clientes externos con sistema de facturación incluido; en panadería se elaboran productos que se venden dentro del propio centro; en estética se atiende a clientela real para manicura y pedicura; en soldadura se fabrican barbacoas y otros útiles que posteriormente se comercializan; y en el departamento de madera se construyen saunas y pequeñas casas de juego cuyo precio depende de la calidad final del producto.
La digitalización constituye un elemento estructural del sistema. La plataforma Wilma centraliza el seguimiento académico, la comunicación y la evaluación competencial. El alumnado valida determinadas anotaciones del profesorado, lo que fomenta la corresponsabilidad y la transparencia. Todos los estudiantes disponen de acceso gratuito a ordenadores y los espacios están digitalizados, incluyendo sistemas de acceso mediante tarjeta electrónica. En el ámbito internacional, he podido conocer el uso de TwinSpace como blog estructurado y repositorio documental de proyectos Erasmus, así como el uso avanzado de hojas de cálculo compartidas para la gestión integral de movilidades. La organización del proceso internacional es rigurosa, sistemática y estratégica.
El análisis comparativo con el sistema español permite identificar similitudes como la estructura modular y la orientación hacia el desarrollo de competencias. Sin embargo, existen diferencias relevantes. En Finlandia no existe una cultura centrada en la calificación numérica como eje principal de la evaluación. La valoración del aprendizaje se basa en la demostración real de competencias. La autonomía institucional es mayor y la financiación incorpora componentes vinculados al rendimiento y a la empleabilidad del alumnado. La integración del aprendizaje en empresa es estructural y flexible. Además, la edad media del alumnado es más elevada y la individualización de los itinerarios formativos es profunda. El modelo finlandés se sustenta en la confianza institucional, la responsabilidad individual y la fuerte vinculación con el mercado laboral.
La estancia también me ha permitido comprender aspectos sociales que influyen directamente en el sistema educativo. En zonas próximas a la frontera rusa se percibe un descenso del número de alumnado derivado de la situación geopolítica actual. Asimismo, la inclusión del alumnado extranjero plantea retos lingüísticos y culturales. El sistema es gratuito y garantiza la igualdad de acceso, pero esta realidad genera debates sociales en torno a la sostenibilidad y al equilibrio entre inclusión y responsabilidad individual. Conocer estos matices me ha ayudado a entender el sistema finlandés no solo desde su dimensión pedagógica, sino también desde su contexto social.
Desde el punto de vista profesional, la experiencia ha sido profundamente enriquecedora. Me ha permitido ampliar mi perspectiva sobre la Formación Profesional europea, reforzar mi competencia digital docente y mejorar significativamente mi capacidad de comunicación en inglés en contextos profesionales. Desde el plano personal, vivir y trabajar con temperaturas que alcanzaron los menos 25 grados centígrados ha supuesto un reto que ha fortalecido mi resiliencia y mi capacidad de adaptación a entornos culturales diferentes.
Además, se han abierto posibles líneas de colaboración futura lo que podría derivar en proyectos europeos conjuntos.
Esta estancia profesional no solo me ha permitido conocer otro sistema educativo, sino comprenderlo en profundidad, con sus fortalezas y sus desafíos. Comparar no significa establecer jerarquías, sino aprender de las diferencias y reflexionar sobre cómo mejorar nuestra propia práctica. Esa es, sin duda, la mayor aportación para mí de esta experiencia.















