[Experiencia educativa inspiradora INTEF] Goodreads: las redes sociales y los clubes de lectura...

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Responsable
Quique Castillo Aguilera
Centro escolar
IES Ricardo Bernardo
Dirección
C/ Mies del Corro, s/n
Localidad y provincia
Solares (Cantabria)
Web del centro
Web del centro
Contacto
quiquecastilloaguilera@gmail.com

Es una evidencia que la lectura no aparece entre los principales hábitos de nuestro alumnado, lo que merma sus posibilidades de desarrollar una adecuada competencia en comunicación lingüística, entre otros desafortunados efectos. La experiencia que aquí se recoge, parte de la premisa de que incluir herramientas digitales en la metodología de trabajo del plan de lectura puede favorecer el desarrollo del hábito lector. La herramienta que se presenta es Goodreads, una red social en torno a la lectura con la que se abandona la idea de que esta representa un proceso exclusivamente individual para generar un nuevo concepto: el de comunidad lectora virtual. Entre sus múltiples aplicaciones, en esta experiencia se destaca el uso de grupos o clubes de lectura virtuales (como los que están poniendo en marcha actualmente distintas bibliotecas), esto es, foros en los que se debate en grupo sobre aspectos de la lectura que se está trabajando.

Captura de pantalla de la interfaz de la red social.
Captura de pantalla de la interfaz de la red social.

Punto de partida

A mi juicio, uno de los distintos factores que dificulta la consecución de un adecuado hábito lector entre los adolescentes es que se trata de un hábito que se desarrolla en solitario. Esta generación, en cambio, parece impelida a compartirlo todo a través de las redes sociales (Instagram, Snapchat, Tik Tok…). ¿Puede, así, una red social favorecer el desarrollo de este hábito al aproximarse a sus intereses? A través de una red en torno a la lectura como Goodreads (una herramienta multiplataforma, es decir, que se puede consultar desde su versión web pero también a través de una aplicación en el dispositivo móvil, y con una interfaz muy próxima a otras redes), el usuario puede: compartir el punto del texto en que se encuentra, la impresión que hasta ese momento le está suscitando el libro, valorarlo al final con un sistema de puntuación de cinco estrellas, redactar una crítica-reseña, emitir o recibir retroalimentación en forma de “likes” o comentarios, sugerir o aceptar recomendaciones por parte de los amigos, seguir a autores para recibir sus entradas o publicaciones, proponerse un reto de lectura por un año y observar su grado de cumplimiento, etc.

Asimismo, la práctica tradicional consistente en evaluar por medio de pruebas escritas el grado de seguimiento de un determinado texto o la comprensión del mismo, debería sustituirse por un sistema:

  1. Que tenga como fin la creación de un determinado producto (como los vídeos expositivo-argumentativos en que se imita el estilo).
  2. Que persiga, por tanto, el desarrollo de las competencias por parte del alumnado al diseñar actividades que fomenten el trabajo de habilidades y actitudes, y
  3. Que sea en definitiva más estimulante para el alumnado (los exámenes pueden convertirse en un instrumento que consiga el efecto contrario).

Es en este contexto —en el que se persigue el completo desarrollo del hábito lector como una actividad social y recreativa para el alumno/a— en el que se propone el trabajo del plan de lectura en secundaria por medio de grupos o clubes de lectura a través de la red social Goodreads.

Captura de pantalla de la interfaz de la red social.
Captura de pantalla de la interfaz de la red social.

Paso a Paso

La actividad propuesta se corresponde con el método de trabajo con que se ha desarrollado el plan de lectura en la materia de Lengua Castellana y Literatura con el alumnado de Secundaria (aunque es una actividad exportable a otras áreas y etapas). Como ha quedado apuntado en la introducción, se fundamenta en:

  1. El deseo de buscar nuevas fórmulas de evaluar la lectura distintas de la prueba escrita.
  2. Que impliquen el desarrollo de habilidades y competencias.
  3. Que fomenten el hábito lector como una actividad dinamizadora y social. En relación con el segundo aspecto, es inevitable entender que la principal competencia trabajada es la competencia en comunicación lingüística, habida cuenta de que las actividades diseñadas persiguen fundamentalmente el trabajo de destrezas lingüísticas como la comprensión, pero también la expresión escrita.

A continuación, se recogen algunos pasos o consideraciones para poder ponerlas en práctica:

Paso 1: Familiarizar al alumnado con la herramienta

Como toda herramienta tecnológica que el alumnado desconoce, se requiere como mínimo una sesión para introducirlo en su manejo. Es recomendable que esta sesión se desarrolle en el Aula de Informática o en un espacio dotado de equipos informáticos, para que los estudiantes puedan desarrollar todos los procesos conforme les están siendo explicados (es en este momento cuando les surgen las dudas y, así, se pueden resolver in situ). Los principales procesos, así como utilidades o aplicaciones de la herramienta que conviene introducir son (al final del documento se adjunta un manual de manejo con la herramienta, que quizá resulte interesante leer antes de seguir adelante):

  • Registrarse, iniciar y cerrar sesión.
  • Buscar libros, interpretar la información de la ficha (sinopsis, valoración de media de los usuarios de la red, críticas o reseñas, información de publicación, etc.) y añadirlos a “estanterías” personales (“quiero leer”, “ya leído” o “leyendo”), que les permitirá tenerlos luego clasificados a partir de estas etiquetas.
  • Buscar usuarios para seguir sus actualizaciones.
  • Redactar una crítica-reseña y participar en los grupos o clubes de lectura creados a tal efecto (puede resultar conveniente explicar este proceso en una segunda sesión; en cualquier caso, este proceso aparece explicado, concretamente, en el paso 2).

En función de las características del grupo (de su nivel de desempeño con las herramientas tecnológicas, por ejemplo), es posible introducir en esta sesión otras utilidades, podríamos decir secundarias o no prioritarias, que permitan un conocimiento más completo de la herramienta y que puedan contribuir a que el grupo experimente un mayor interés por utilizarla espontáneamente o de forma no condicionada (tales como recomendar títulos a amigos, crear nuevas etiquetas, guardar citas de los libros leídos, buscar grupos de discusión sobre ciencia ficción, fantasía, etc.).

Aplicaciones o utilidades de la red social (menú de la aplicación móvil).
Aplicaciones o utilidades de la red social (menú de la aplicación móvil).

En este momento pueden resultar especialmente motivadoras dos propuestas:

  1. Pedirle al alumnado que concrete en la aplicación su reto de lectura (“reading challenge”), es decir, que determine el número de libros que se propone leer hasta el final del año (se pueden plantear recompensas o insignias en función del número consignado, de su grado de consecución, etc.).
  2. Solicitarle que valore las lecturas realizadas hasta ese momento para, a continuación, plantearle que compare el grado de afinidad con otros compañeros o con el docente (se le puede retar a ver quién presenta un tanto por ciento mayor de afinidad con él, por ejemplo).

Paso 2: Crear y poner en marcha los grupos o clubes de lectura virtuales

Como se ha apuntado en la introducción, una de las aplicaciones de la red social Goodreads permite generar grupos de discusión, utilidad que puede aprovecharse para trabajar, a la manera de clubes de lectura virtuales, títulos que el alumnado haya de leer conjuntamente (iniciativa que están dirigiendo recientemente algunas bibliotecas a sus usuarios). Para generarlos, algo solo posible desde la versión web, el docente habrá de clicar sobre la pestaña “community” y seleccionará a continuación, en el desplegable, “groups”. En la parte inferior derecha de la pantalla, finalmente, tendrá que pinchar sobre “create a group” y rellenar la información que se le requiere acto seguido (nombre del grupo, descripción, reglas, tipo de privacidad, etc.). En relación con esta, son especialmente importantes las normas de interacción, que, en mi caso, quedaron concretadas en estas cuatro:

Interfaz del grupo o club de lectura virtual.
Interfaz del grupo o club de lectura virtual.

“Recuerda que…

  • … tienes que participar en TODOS los HILOS DE DEBATE, emitiendo al menos TRES comentarios en cada uno de ellos, además, deben intercalarse con los de tus compañeros (¡no escribas los tres de golpe!).
  • … debes ARGUMENTAR: parte de una tesis (¿qué opinas sobre lo que se está tratando?) y justificarla aportando argumentos (razones o evidencias) y contraargumentos (si estás en contra de la opinión de alguien). Plantea más asuntos para tratar, si quieres.
  • … hay que demostrar en todo momento haber leído el libro, por lo que se harán continuas, abundantes y detalladas referencias a su CONTENIDO.
  • … los mensajes deben ser completamente CORRECTOS desde un punto de vista ORTOGRÁFICO y GRAMATICAL, y se construirán empleando un lenguaje FORMAL. Recuerda que dispones de instrumentos (diccionario, procesador de textos…) para que tu expresión resulte impecable.”

Por supuesto, puede no resultar viable disponer de un único espacio virtual en que interactúe el grupo a menos que este sea poco numeroso; así, se recomienda la división de la clase en grupos o equipos, compuestos por cuatro o cinco integrantes, y crear tantos espacios virtuales como se requieran (esa fue la opción por la que me decanto siempre al emprender esta actividad, reaprovechando las agrupaciones creadas para otras actividades o proyectos, diseñadas con objeto de generar grupos de nivel heterogéneo).

Para que el alumnado pueda acceder a su espacio de discusión virtual una vez este ha sido creado, el docente ha de facilitarle el enlace, que puede conseguir, dentro del grupo en cuestión, clicando sobre “invite people” (arriba a la derecha).

Visualización-recordatorio de las reglas cuando se redacta un nuevo comentario.
Visualización-recordatorio de las reglas cuando se redacta un nuevo comentario.

En el momento en que han sido generados los grupos y se ha permitido el acceso a sus miembros, puede iniciarse la actividad. Previamente, conviene establecer una temporalización clara que permita conocer la duración de la misma y el tramo de lectura que se va a discutir en cada periodo. En mi caso, el debate a través de Goodreads suele sucederse durante aproximadamente un mes y medio, a razón de uno o dos capítulos por semana (en función de la obra trabajada). Dado que estos grupos de discusión funcionan de la misma forma que un foro, al inicio de cada semana el profesor ha de preocuparse de generar el hilo (“topic”) para que pueda iniciarse en él la conversación, añadiendo un primer mensaje o comentario en el que proporcione preguntas, líneas o temas de discusión, etc. (Por supuesto, el alumnado también puede crear estos hilos, pero esto es algo que, en mi caso, les permito hacer solo cuando el club de lectura es voluntario y los hilos de debate están generados a partir de criterios de contenido o temáticos, no de fracciones del libro.)

Paso 3: Diseñar otras propuestas didácticas con Goodreads (la redacción de críticas-reseñas)

Crítica-reseña publicada por una alumna.
Crítica-reseña publicada por una alumna.

También es posible plantear otras actividades en el entorno de Goodreads, como la redacción de críticas-reseñas. En mi caso, tras proporcionar unas pautas más o menos claras sobre los textos expositivo-argumentativo de este tipo, y con el objetivo de fomentar la lectura por placer, solicito la redacción de estas reseñas solo de forma voluntaria, siempre a partir de lecturas seleccionadas por el alumnado, de un listado con sugerencias o propuestas por él (bajo la supervisión del profesor). Las reseñas con las lecturas de uno u otro tipo se incluyen en un repositorio al que el grupo tiene acceso (normalmente en Padlet), de manera que se conviertan en una biblioteca de sugerencias o recomendaciones entre ellos. Por último, y con ánimo de fomentar la lectura, estas reseñas sirven también para desarrollar un lectómetro, esto es, un indicador nominal y comparativo del número de libros leídos por cada alumno (y por el profesor, que, como buen lector, ha de dar ejemplo). Esta última propuesta puede resolverse con alguna clase de gratificación en forma de recompensa o de insignia.

Muro de Padlet con la recopilación de portadas y de críticas-reseñas de los libros leídos voluntariamente por el alumnado.
Muro de Padlet con la recopilación de portadas y de críticas-reseñas de los libros leídos voluntariamente por el alumnado.
Lectómetro en versión digital (también se imprime una vez al mes y se fija en una pared del aula).
Lectómetro en versión digital (también se imprime una vez al mes y se fija en una pared del aula).

Paso 4: Intentar involucrar al profesorado de todas las áreas en el desarrollo de la actividad

Este aspecto resulta prescindible si lo que se desea es, simplemente, utilizar una herramienta TIC para trabajar y evaluar el grado de seguimiento de la lectura de un texto. Ahora bien, en el centro en el que se ha desarrollado esta experiencia, nos ha parecido positiva y necesaria la integración de toda la comunidad educativa en el desarrollo de la actividad, especialmente del profesorado (aunque es este un paso en el que todavía estamos trabajando). ¿Es necesaria su participación a la hora de crear una “comunidad lectora virtual”? Francamente, o con toda seguridad, no. No obstante, su implicación puede ayudar a favorecer los procesos de lectura por parte del alumnado en el momento en que los profesores son guías y orientadores del aprendizaje de los estudiantes. Se persigue, así, convertir la lectura en un fenómeno de debate o de diálogo horizontal pero también verticalmente, visibilizando no solo lo que se lee, sino que se lee (que los docentes leen, y no solo aquellos docentes que imparten Lengua Castellana y Literatura o materias afines, sino también los de otras áreas); manifestar que resulta una práctica habitual, cotidiana, por parte de todos los miembros de la comunidad educativa, fuente de disfrute y de enriquecimiento personal.

En este sentido, se ha solicitado la colaboración del Claustro y se está contemplando en el momento en que se redacta esta experiencia la posibilidad de desarrollar una sesión formativa al inicio del curso escolar, tal como se hace con el alumnado, para ayudarlo a familiarizarse con el uso de la herramienta y así aumentar el número de participantes. Los perfiles de aquellos miembros que se suman al proyecto son expuestos, junto con una fotografía en que aparecen leyendo, en un tablón de anuncios situado al lado de la puerta de la Biblioteca. La forma en que se exponen sus perfiles es a través de un código QR. Con ello se persigue que el alumnado pueda encontrarlos fácilmente en la red y seguirlos.

Tablón de anuncios con códigos QR que dirigen a los perfiles en Goodreads de algunos profesores que se han animado a participar en la experiencia.
Tablón de anuncios con códigos QR que dirigen a los perfiles en Goodreads de algunos profesores que se han animado a participar en la experiencia.

Evaluamos

Lista de control para evaluar el trabajo en el grupo o club de lectura.
Lista de control para evaluar el trabajo en el grupo o club de lectura.

En este apartado se incluyen algunos instrumentos que, de cara a la evaluación de la actividad, pueden ser útiles a la hora de poner en práctica o reproducir la experiencia (la persona interesada podrá encontrarlos disponibles para descargar entre el material complementario, al final de este documento). Evaluar el trabajo desarrollado por el alumnado en su espacio o club de lectura virtual es posible a través de distintas herramientas (rúbricas, escalas de valoración…), pero lo que recojo aquí es una sencilla lista de control que permite comprobar, simplemente, que se han cumplido las cuatro reglas de la actividad (número de comentarios mínimo, capacidad de argumentar, referencias solventes al contenido y expresión escrita competente); asimismo, incluyo también una posible tabla de recogida de la información.

Por su parte, la evaluación de la crítica-reseña se puede realizar a partir de la rúbrica que incluyo, en la que se le concede al contenido un peso del 25% y a la expresión escrita un 75% (pero este reparto proporcional puede modificarse a placer).

Tabla para la recogida de información.
Tabla para la recogida de información.

Conclusiones

Conviene resaltar que no existen “recetas mágicas” para lograr el ambicioso objetivo de la actividad (a saber, el fomento de la lectura y el desarrollo del hábito lector por parte del alumnado), que este solo puede ser alcanzado, además, por una suma variada de propuestas metodológicas y que es difícilmente cuantificable en el corto-medio plazo. Sin embargo, la experiencia dicta que la implantación de esta clase de actividades puede suscitar en el alumnado (o, al menos, en un sector del mismo) un mayor interés, más motivado, por la lectura: se le proporciona a esta una nueva dimensión, que deja de ser vista únicamente como objeto de evaluación (la lectura se convierte en objeto de debate, dentro y fuera del espacio virtual: el docente y el alumnado conocen los intereses de la otra parte, se suceden las recomendaciones en un uno y otro sentido, las conversaciones informales, etc.). Además, el ejemplo del docente y del grupo, la competitividad inherente a propuestas como la del lectómetro, los retos de lectura que el sitio permite imponerse, etc., pueden llegar a incentivar el estímulo lector.

Asimismo, la propuesta de actividades que persiguen la redacción de textos expositivo-argumentativos (reseñas y comentarios en el grupo) parece redundar en la mejora de la expresión escrita en contextos (las redes sociales) en los que, a priori, se puede pensar que existe cierta despreocupación por la misma.

¿Te animas?

Creo fundamental empezar a trabajar la lectura desde otro prisma distinto al que se ha utilizado tradicionalmente, uno que parta de los intereses y de los contextos en los que se mueve el alumnado (las redes sociales), pues no podemos perder de vista que, entre los objetivos de la etapa, está el de la adquisición y fomento del hábito lector, y este no se consigue evaluando exclusivamente el grado de seguimiento de una lectura a partir de una prueba escrita. Puede servir este proyecto o cualquier otro de los cientos que se describen en la Red (con YouTube y los “booktubers”, Instagram, Twitter, etc.), en los que la lectura se trabaja desde una perspectiva más emocional, persiguiendo conectar con el alumnado, y con un enfoque eminentemente creativo o productivo, es decir, más bien competencial.

En mi caso, me decanto por esta herramienta porque, como buen “millenial”, expuesto en redes, la utilizo cotidianamente y creo que puedo admitir que, sin lugar a dudas, constituye un estímulo adicional para leer: me permite conocer qué están leyendo mis amigos/as, “picarme” con ellos, conmigo mismo, conocer nuevos libros, nuevos autores, participar en grupos de debate sobre temas o géneros de mi interés, etc. Como todo docente preocupado en mejorar el hábito lector de mi alumnado, me gusta pensar que este estímulo adicional que para mí representa es reproducible en mis estudiantes.

Si deseas animarte, resulta primordial familiarizarse con la herramienta, usarla en el ámbito personal antes que en el académico, perdiendo el miedo de que el alumnado pueda descubrir lo que lees. En esta actividad resulta fundamental fomentar su utilización desde el ejemplo personal.

Materiales complementarios

En este espacio se adjuntan algunos enlaces que pueden resultar de interés para aquellas personas interesadas en profundizar un poco más sobre la experiencia o en reproducirla:

Cabecera del blog “La lengua con TIC entra”.
Cabecera del blog “La lengua con TIC entra”.