Del 12 al 25 de enero de 2026 realicé una estancia profesional docente en Wellington School (Ayr, Escocia). Actualmente soy tutora de 5º de Educación Primaria en el CEIP Príncipe de Asturias (Madrid), por lo que enfoqué especialmente mi observación en la etapa de primaria y en aquellas prácticas transferibles a mi aula.
Más que describir el centro en términos generales, me gustaría destacar tres aspectos que considero especialmente relevantes: la dinámica metodológica, el uso de la tecnología y el enfoque internacional del aprendizaje.
Uno de los elementos que más me llamó la atención fue el ambiente relajado y seguro en el que se desarrollan las clases. La ratio reducida (entre 12 y 16 alumnos por aula) favorece una atención más personalizada y un clima de confianza que impacta directamente en el aprendizaje.
En el área de Lengua, por ejemplo, pude observar en P3 un trabajo profundo de lectoescritura a partir de una obra literaria completa, Charlie and the Chocolate Factory. El alumnado no solo leía el libro, sino que desarrollaba actividades variadas y significativas: biografías del autor, árboles genealógicos de los personajes, descripciones, portadas de periódico… Esta forma de trabajar la lengua a partir de un texto vertebrador refuerza la comprensión, la creatividad y la expresión escrita de manera integrada.
En Matemáticas (especialmente en P7), me resultó muy interesante la frecuencia con la que se realizaban pequeñas evaluaciones del proceso. Estas no tenían un carácter sancionador, sino orientador: ayudaban al alumnado a identificar qué se esperaba de ellos y a ganar seguridad antes de las pruebas finales. Esta práctica me parece fácilmente transferible a nuestro contexto.
En lenguas extranjeras observé una estrategia muy eficaz para trabajar la expresión oral: el alumnado preparaba respuestas a diez preguntas relacionadas con el vocabulario y las estructuras trabajadas; el día de la prueba, el docente seleccionaba cinco. La preparación previa, la corrección compartida en el aula virtual y la claridad de criterios reducían la ansiedad y mejoraban notablemente el rendimiento oral.
A partir de P4, cada alumno dispone de un Chromebook y el uso de Google Classroom está plenamente integrado en la dinámica diaria. No se trata de un recurso puntual, sino de una herramienta estructural: materiales, tareas y retroalimentación se gestionan desde la plataforma.
En Matemáticas utilizan aplicaciones como Prodigy para reforzar contenidos a través del juego. Al finalizar algunas sesiones, el alumnado realiza actividades gamificadas que consolidan lo aprendido. La tecnología, en este caso, no sustituye la manipulación —que sigue siendo clave en la comprensión matemática— sino que la complementa.
Esta integración coherente de las TIC me ha llevado a reflexionar sobre cómo podemos optimizar en mi aula de 5º el uso de las herramientas digitales, dándoles un propósito pedagógico claro.
Wellington School otorga una gran importancia a la internacionalización. Durante mi estancia colaboré activamente con el Departamento de Idiomas, grabando audios, preparando sesiones sobre cultura española y apoyando al alumnado en la preparación de sus pruebas orales.
Me impresionó cómo el aprendizaje de idiomas tiene un sentido práctico y real para el alumnado. Los intercambios, las colaboraciones internacionales y la recepción habitual de profesorado extranjero hacen que las lenguas no se perciban como una asignatura más, sino como una herramienta de comunicación auténtica. Fruto de esta experiencia, hemos iniciado conversaciones para establecer un intercambio de cartas o correos electrónicos entre mi alumnado y el alumnado de español del centro escocés. Asimismo, estamos valorando la participación en proyectos europeos conjuntos.
En cuanto al sistema educativo, la estructura de etapas es similar a la española, aunque la primaria se extiende hasta P7. Más allá de lo organizativo, la diferencia que más percibí fue el clima profesional: el profesorado dispone de más tiempo para preparación individual, existe menor carga burocrática y el ambiente general es más pausado. Esto repercute directamente en la calidad de la enseñanza.
La experiencia ha tenido un impacto profundo en mi práctica docente. Observar a otros profesionales en contextos diferentes me ha permitido analizar mis propias fortalezas y áreas de mejora. He confirmado que los entornos de aprendizaje más eficaces son aquellos donde se combina exigencia académica con serenidad, claridad en los objetivos y cercanía docente. Además, disponer de un tiempo exclusivamente dedicado a observar y aprender, tras años de ejercicio profesional, ha supuesto una renovación de la motivación y la ilusión por seguir mejorando.
Para quienes estén considerando solicitar una estancia profesional, creo que es importante gestionar con antelación la invitación del centro de acogida. Es conveniente contactar con múltiples centros y no dejar este paso para el último momento. Acudir con actitud abierta y disposición real de aprendizaje, dejando atrás prejuicios. Aprovechar también el tiempo fuera del horario escolar para favorecer la inmersión lingüística y cultural.
Realizar esta estancia en un contexto educativo diferente al propio ha sido, sin duda, una de las experiencias formativas más enriquecedoras de mi trayectoria docente.















