Mi nombre es Ana Gómez Lende y del 2 al 13 de febrero de 2026 tuve la suerte de sumergirme en la experiencia educativa de un colegio finés, como parte del Programa de Estancias Profesionales Docentes en el Extranjero del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, junto con mi compañera Laura Seco Soto del CEIP Cantabria.
Estas dos semanas cambié mi centro de referencia CEIP Cantabria en Puente San Miguel (Cantabria) por el Käpylä Comprehensive School en Käpylä (Helsinki), un colegio de unos 950 alumnos y alumnas (el triple que el mío) escolarizados de 1º a 9º grado, lo que equivale, en España, de los 7 a los 16 años de edad. Colegio que por sus dimensiones albergaba tres edificios contiguos y la mayor parte de mi estancia se desarrolló en el edificio de Untamo (con los grados inferiores).
Empezaba la aventura: un colegio que confía en su alumnado.
El centro, desde el año 2009, cuenta con programa bilingüe finés-español y ofrece, desde 2016, el inglés o español como primera lengua extranjera, convirtiéndose así en un centro referente en este sentido, ofreciendo una educación integral basada en el currículo nacional finlandés, caracterizado por un enfoque competencial, interdisciplinar y centrado en el desarrollo de habilidades para la vida, por medio de una educación bilingüe desde las edades tempranas.
Confiar en la infancia, la primera enseñanza.
Era lunes por la mañana y hacía -20°C. En el patio, Martin, un niño de segundo grado, llegaba con su mochila al hombro y un trineo en la mano. Le pregunté cómo había venido al cole. Me miró con total naturalidad y en un perfecto español me contestó que había cogido el autobús. Solo. Como cada día. Seis kilómetros. En ese momento supe que las dos semanas siguientes iban a ser muy interesantes.
El centro se rige por un aprendizaje activo y competencial, en el que el niño/a es el eje de acción y el docente un mero guía. Las sesiones en los cursos inferiores duran aproximadamente 45 minutos, de los cuales apenas 10 corresponden a explicación directa y el resto es trabajo autónomo y cooperativo. Les verás tocar de manera autónoma el Kantele (instrumento típico finés), usar las máquinas de coser o salir fuera del aula a trabajar. Lejos de un posible desorden visual, no está la sombra protectora del docente en cada acción, sino la plena confianza en la autonomía del niño/a.
Saben lo que necesitan: solo hay que dejarles cogerlo.
Cuando llega el recreo (siempre en el exterior, haga el frío que haga) se ponen ellos mismos la ropa de nieve, las botas, guantes y gorro. Si necesitan un cojín sensorial para concentrarse o unos cascos de insonorización, los cogen. Nadie se los da. Nadie se lo recuerda. Los cogen porque saben que los necesitan y porque el entorno confía en que saben lo que les pasa.
A -20ºC, con los esquís a cuestas.
Los viernes son especiales en Käpylän Peruskoulu. El alumnado viene con su equipo de esquí o sus patines o su trineo. Ellos mismos lo portan, lo guardan, se lo ponen y se lo quitan. Sin gran ayuda. A -20 °C.
La reducción del juego libre y la autonomía infantil en nuestra sociedad española está ligada al aumento de la ansiedad, la depresión y la incapacidad para gestionar la frustración en adolescentes y adultos jóvenes. No es algo nuevo. Pero verlo en niños/as reales y en un colegio y sociedad real da una visión diferente a nuestras creencias sociales.
Cuando la escuela enseña cómo funciona el mundo.
Otra de las experiencias más memorables fue la jornada de orientación vocacional con el grupo de 6º grado, organizada en formato de «feria de las profesiones». Cada alumno o alumna eligió un rol profesional y lo ejerció durante toda la jornada: gestionaron una nómina simulada, comprendieron las deducciones fiscales y tomaron decisiones propias de su profesión. En 9º grado existe ya un área específica de educación económica y ciudadana donde el alumnado aprende a qué se destinan los impuestos o cuál es el coste real de un acto de vandalismo para la comunidad. Educación para la responsabilidad cívica desde edades tempranas, estructurada y secuenciada a lo largo de los cursos, no como un proyecto puntual sino como una filosofía.
Un billete de ida…y una mirada nueva de vuelta.
A mi regreso al CEIP Cantabria, Laura y yo nos proponemos difundir esta experiencia en el claustro y trasladar algunas de sus claves a nuestras aulas: dotar de mayor autonomía al alumnado, más tiempo para que el alumnado se organice, se equivoque y aprenda, metodologías más manipulativas… El modelo finlandés es el resultado de décadas de consenso social e inversión pública, y no es algo que pueda copiarse directamente. Pero sí invita a hacernos preguntas sobre la autonomía que le damos a nuestro alumnado.
Si tienes la oportunidad de participar en este programa, no lo dudes. Dos semanas en otro sistema educativo no te darán todas las respuestas, pero sí las preguntas correctas. Y para un docente, eso lo cambia todo.















