Del Mediterráneo a los Alpes Bávaros: Innovación y Tradición en el Gymnasium Tegernsee
Rafael Rodríguez González (IES Maestro Padilla, Almería)
19 al 30 de enero de 2026
El entorno: Un monasterio convertido en centro de alto rendimiento
Pasar de la costa de Almería a los pies de los Alpes en pleno enero es, de por sí, un cambio impactante. Mi estancia profesional se ha desarrollado en el Gymnasium Tegernsee, un centro ubicado en un antiguo monasterio benedictino a orillas del lago Tegernsee, al sur de Múnich. Como curiosidad, comparte espacio con una renombrada fábrica de cerveza.
No es solo un edificio histórico con un impresionante salón barroco para conciertos escolares; es un centro público de alto nivel académico. El sistema bávaro segrega al alumnado a los 10 años, y el Gymnasium acoge a aquellos con mejores expedientes, orientándolos directamente a la universidad. Esto se traduce en un clima de aula donde la disrupción es mínima y el enfoque académico es máximo.
Dinámica de aula: Autonomía y «la Constitución»
Lo primero que llama la atención al entrar en un aula bávara es el ritual: el alumnado se pone de pie cuando entra el profesor. Es un gesto de respeto automático que marca el inicio de la sesión. Sin embargo, esta formalidad convive con una metodología muy activa.
He observado clases de Matemáticas, Ética, Geografía y asignaturas combinadas que no tenemos en España (como Política e Historia o Economía y Derecho). La ratio es baja (menos de 25 alumnos) y el profesor actúa como guía: marca la tarea y los estudiantes se organizan en grupos con una autonomía sorprendente. Rara vez hay que pedir silencio; están acostumbrados a trabajar y gestionar su tiempo.
Un detalle pedagógico fascinante: por normativa, cada asignatura debe dedicar 15 minutos al mes a hablar sobre la Constitución alemana. Es una forma transversal y constante de trabajar la educación cívica y los valores democráticos desde cualquier materia.
Digitalización vs. Desconexión
En cuanto a recursos, el centro vive una interesante dualidad. Por un lado, están muy digitalizados: uso extendido de iPads, Microsoft Teams y pizarras digitales. Por otro, mantienen la pizarra de tiza tradicional y, lo más importante, una política estricta de prohibición de teléfonos móviles. En el centro se viene a estudiar y a socializar cara a cara, no a mirar pantallas personales.
Burocracia: La gran diferencia
Como docente español, una de las mayores sorpresas fue descubrir que los departamentos no elaboran programaciones didácticas anuales. Se rigen directamente por el currículo oficial publicado por el Instituto de Educación de Baviera. Esto libera al profesorado de una inmensa carga burocrática, permitiéndoles centrarse en la preparación de clases y materiales.
Impacto y futuro: Un puente Almería-Baviera
Más allá de la observación y mi colaboración en las clases de español (donde llevé un pedacito de Almería a sus aulas), el mayor éxito de esta estancia es el futuro. Hemos cerrado un acuerdo de intercambio escolar para el curso 2026/2027. Sus alumnos vendrán a Almería en septiembre y los nuestros de 4º de ESO viajarán a Baviera en primavera. Es el mejor legado que puede dejar una experiencia como esta.
Consejos para futuros viajeros
Si te planteas solicitar una estancia en esta zona, ten en cuenta tres cosas:
- Logística: Llegar cuesta. En mi caso, Almería-Málaga-Múnich más tren regional. Reserva dos días solo para viajes.
- Alojamiento: Tegernsee es una zona turística de nivel alto. El alojamiento es caro y la dotación de la beca no lo cubre todo. Busca con mucha antelación.
- Transporte local: Pide en tu alojamiento la Gästekarte. Te permitirá usar trenes y autobuses de la comarca gratis, lo cual es un gran ahorro y te da libertad para moverte.
La experiencia supone un esfuerzo económico y organizativo, pero la acogida del claustro alemán y el enriquecimiento profesional hacen que valga absolutamente la pena.















