Estancia profesional en el Røyken Videregående Skole, en Røyken (Noruega)

Estancia profesional en el Røyken Videregående Skole, en Røyken (Noruega)

El 2 de febrero de 2026 comencé mi observación en el instituto de educación secundaria superior de Royken, Noruega. Poder llegar todas las mañanas al instituto no era menos que una odisea: anda 15 minutos en la nieve (sin olvidarte ponerte los crampones para no caerte), coge un tren, bájate en la estación del pueblo, coge un bus y llega al instituto. Lo bueno es que la red de transporte es muy buena y hay trenes y buses durante todo el día, conectando diferentes zonas.

El pueblo de Royken es un centro rural que acoge a alumnado de pueblos aledaños y del mismo pueblo. Yo me alojé en Asker, otro pueblo que está entre Oslo y Royken, ya que no encontré ningún tipo de alojamiento en el mismo Royken. Es un centro en el que se cursan estudios de educación secundaria superior; es decir, como un Bachillerato o Grados Medios de España. En Noruega, al igual que en Estados Unidos, la educación está dividida en Educación Secundaria Inferior y Educación Secundaria Superior.  Este centro, además de impartir Educación Secundaria General también ofrecía estudios de formación profesional variados entre los que podemos encontrar: peluquería, arreglos florales y diseño de interiores; salud y crianza; medios audiovisuales y tecnología de la información; tecnología computacional y eléctrica y otros.

La educación noruega es muy diferente a la española y muy interesante debido a su carácter democrático, flexible y positivista. En esta entrada del blog voy a hablar de los aspectos que más me han llamado la atención de la educación noruega.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es la diferencia en cuanto a la disciplina. Para empezar, me llamó la atención que pueden comer y beber en clase. Es común verlos con tuppers, un bocata, bollería o incluso un bote de fideos chinos. En todas las clases verás, además, un montón de latas de Monsters o bebidas energéticas encima de las mesas. Todo esto lo pueden adquirir en la cafetería del centro educativo. Esta es la primera diferencia que vi con España, ya que, además de que no se permite beber ni comer en clase, en los centros educativos no se venden alimentos procesados ni bebidas carbonatadas o energéticas. También era común ver a alumnos con los pies encima de las mesas.

La segunda cosa que me mostró su laxitud fue el uso de los móviles. En España no se pueden usar los móviles durante las clases y, en algunos centros como en el nuestro, tampoco en todo el centro educativo. De hecho, utilizarlo conlleva consecuencias disciplinarias. Sin embargo, en el centro en el que estuve bastantes alumnos lo usaban durante las clases y casi todos fuera de ellas. Y, aunque en cada clase hay “hoteles para móviles” para guardar los móviles al inicio de la clase, algunos profesores no hacen uso de ellos.

En relación con el uso de dispositivos móviles creo que es interesante mencionar que todos los alumnos llevan un ordenador a clase que usan en casi todas las materias. De hecho, casi no escriben a mano. El problema de tener este dispositivo tan accesible es que muchas (demasiadas) veces algunos alumnos no escuchan al docente y están haciendo “sus cosas” e incluso jugando al ordenador. De hecho, llegué a ver a un alumno que se llevaba el mando de la Play para jugar en el ordenador.

Finalmente, me gustaría comentar que es común ver al alumnado pidiendo al profesor empezar el descanso de entre clase y clase, el cual, a pesar de estar estipulado en el horario, no se sigue a rajatabla y se les acaba dando más tiempo.

A pesar de esto, hay muchos aspectos de la educación noruega que me han llamado la atención positivamente y me han hecho reflexionar sobre mi práctica docente.

En primer lugar, me gustaría mencionar su carácter democrático. Uno de los principios básicos de su educación es que el alumnado sea partícipe de algunas de algunas de las decisiones educativas.

También me parece importante destacar que la educación noruega respeta el ritmo de aprendizaje de su alumnado. Esto ocurre de diferentes formas, entre las que encontramos: los docentes noruegos se centran en destacar las cosas positivas que el alumno SÍ ha conseguido y orientarle en lo que puede mejorar; tampoco existe la repetición de curso y no se ponen notas hasta los 14 años.

Otro aspecto interesante y el cual creo que deberíamos adoptar un poco en España es poner al alumnado como protagonista de la clase, en vez de al docente. En España todavía es muy popular realizar clases magistrales en las que el docente es el que tiene la palabra la mayor parte del tiempo. Sin embargo, en Noruega se aprende haciendo, ya que realizan muchos proyectos y tareas.

Finalmente, al ser docente de lengua inglesa, voy a tratar cómo se enseñan las lenguas extranjeras. El inglés para ellos es casi como una segunda lengua (no una lengua extranjera), ya que: 1. Es una lengua germánica como el inglés y las lenguas se parecen más entre sí, facilitando su aprendizaje; 2. reciben muchas más clases de inglés durante su educación obligatoria y 3. las películas, series y programas están en inglés (vamos, que no se dobla nada, solo las películas infantiles). Al estar más expuestos al idioma y haberlo aprendido de forma no formal fuera de la escuela y formalmente en la escuela primaria, el alumnado tiene muy buen nivel y se puede utilizar una metodología CLIL (Content and Language Integrated Learning), es decir contenido a través de la lengua. Por lo tanto, en vez de centrarse en aspectos formales de la lengua (aprender gramática, vocabulario, etc.) como hacemos en España, el inglés es un vehículo para tratar otros temas: sociedad, política, cultura, lingüística, literatura de los países angloparlantes, democracia, racismo, género, etc.

Para terminar, me gustaría referirme a la enseñanza del español. La enseñanza de nuestro idioma se parece un poco más a cómo nosotros aprendemos el inglés. La única diferencia es que también trabajan muchos aspectos culturales como el Día de la Hispanidad, la gastronomía, etc. y los libros no tienen tantos ejercicios de rellenar huecos. También es interesante ver cómo los libros enseñan cultura y ejemplos de muchos países hispanohablantes, no siendo España el eje principal.