Estancia profesional en el Lycée Jean-Baptiste Say en París (Francia)

Estancia profesional en el Lycée Jean-Baptiste Say en París (Francia)

Estancia profesional en el Lycée Jean-Baptiste Say de París (Francia) 

Mi nombre es Francisco Mañas, profesor de Lenguas clásicas en el IES Zurbarán de Badajoz.  Entre los días 2 y 16 de febrero de 2026, dentro del Programa Estancias profesionales docentes en el extranjero convocado por el Ministerio de Educación, Formación profesional y Deportes, realicé una estancia en el Lycée Jean-Baptiste Say de París. 

 El Lycée Jean-Baptiste Say está situado en el 16ème arrondissement, en la zona oeste de la ciudad, concretamente en la villa de Auteuil. El actual complejo educativo se ubica en la que fue casa de campo del poeta y dramaturgo Racine (siglo XVII), en cuyos salones se reunieron personalidades del mundo literario, científico y artístico de su tiempo y también de épocas posteriores hasta que, en 1953, se convirtiera en Lycée. En la actualidad, la Cité Scolaire Jean-Baptiste Say engloba un Collège y un Lycée, con un número de alumnos que se sitúa en torno a los 1500. Se trata de un Lycée general y tecnológico en el que también se imparten estudios de humanidades en todas sus vertientes. El alumnado empieza en 5ème (equivalente a 1º ESO) y finaliza en Terminale (2º Bachillerato). Entre las actividades extraescolares que se llevan a cabo, destacan las visitas guiadas a los extraordinarios museos parisinos y el FSE (Foyer Socio-Educatif), un institución perteneciente al propio Lycée que realiza actividades de teatro, cine, biblioteca, conferencias, excursiones, etc. 

El número de profesores es de 120, con un horario que abarca desde las 08:15 hasta las 18:15 horas, lo que conlleva hasta nueve períodos lectivos. El profesorado sólo debe ocuparse de sus respectivas clases, no debiendo realizar guardias ni otras funciones, que son asumidas por la denominada Vie Scolaire, un conjunto de profesionales no docentes que se encargan de mantener el orden en patios y también en las aulas cuando falta algún profesor. Al frente del Centro está una persona, la Proviseur, con una secretaria de dirección y varios jefes de estudio. El Lycée acoge a estudiantes de la zona que presentan una conflictividad muy baja. Los resultados académicos en el Lycée son muy buenos. 

Los recursos TIC están presentes en todas aulas, bien mediante pizarras digitales bien mediante proyectores. En los talleres tecnológicos, por su parte, se encuentran todo tipo de materiales para las clases prácticas. En la sala de profesores hay ordenadores, fotocopiadoras e impresoras a disposición de todo el equipo docente. 

En el aula, y fuera de ella si la climatología lo permite, la dinámica es muy participativa, siendo el profesor/a únicamente el guía y permitiendo que los alumnos/as desarrollen sus capacidades mediante el sistema aristotélico de preguntas y respuestas, invitándoles continuamente a intervenir. La práctica docente se prepara muchas veces en el propio Lycée, en medio de períodos libres entre las clases y con la participación de otros profesores de la misma especialidad. El rendimiento del alumnado es muy alto, tal vez a causa de la participación de todos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. También debido a la atención continua, siempre en silencio, y al respeto hacia la figura del docente. 

Antes de mi llegada al Lycée, la secretaria de dirección se puso en contacto conmigo en numerosas ocasiones para solicitar los documentos acreditativos y también para indicarme las personas de contacto una vez que estuviera allí. 

En cuanto a la estancia propiamente dicha, lo más importante es que me sentí como un profesor más. He podido participar en las clases, el primer día como oyente y durante el resto del tiempo como profesor, unas veces en colaboración con otros miembros del Departamento de Lenguas clásicas y otras veces de forma individual, utilizando tanto material propio como materiales de Latín y Griego del centro de acogida. Del mismo modo, realicé en varios cursos una exposición (exposé) sobre la romanización en Extremadura, tanto en español como en francés. 

Desde el punto de vista del impacto de la estancia, los profesores de Español del Lycée Jean-Baptiste Say han mostrado su interés por llevar a cabo un intercambio con el IES Zurbarán, teniendo en cuenta, además, que buena parte de estos alumnos también estudia Latín y Griego. Muchos compañeros/as me han preguntado por mi estancia y todos ellos han querido saber cómo funciona el sistema educativo francés.  

El enriquecimiento profesional es indudable en todos los sentidos y ello se ha visto reflejado en mis clases en España. Estoy utilizando textos de los autores grecolatinos que traduje en francés durante la estancia y que ahora traduzco en español, con la motivación que supone para los alumnos. Y también he adoptado metodologías y formas diferentes de impartir la docencia. 

Comparando el sistema educativo francés con el español, hay muchos aspectos similares. Así, la utilización de las tecnologías digitales en el aula, la disponibilidad de recursos en la sala de profesores para preparar las clases, la existencia de un equipo directivo en el que el resto del profesorado puede apoyarse, el funcionamiento de las bibliotecas, la implicación y motivación del profesorado en el proceso de enseñanza-aprendizaje, la participación de las familias, las pequeñas reuniones previas a las clases en las que hablábamos sobre cómo plantear los contenidos que pretendíamos explicar.  

En cuanto a las diferencias, los contenidos, objetivos y proceso de evaluación son comunes a todos los institutos de Francia, frente a la variación que existe en España.  

Por otra parte, el profesorado en Francia, como se ha indicado anteriormente, sólo debe ocuparse de sus horas lectivas, pudiendo centrarse de este modo en la adecuada preparación de sus clases y en la impartición de las mismas sin otros aspectos que les distraigan de la verdadera naturaleza del proceso educativo. Para cubrir ausencias de profesores, velar por el orden en pasillos y patios y mantener el adecuado comportamiento de los alumnos existe la Vie Scolaire, un grupo de personal no docente que tiene atribuidas específicamente estas funciones. En este aspecto, las diferencias con el profesorado en España son muy grandes debido a la multitud de funciones no docentes que éstos desempeñan en nuestro país 

Otra diferencia entre los sistemas educativos francés y español radica en el hecho de que los horarios lectivos en París llegan hasta las 9 horas lectivas. Todo ello frente a las 6 horas en España, normalmente en horario de mañana. 

Existe profesorado de apoyo que entra en el aula base para acompañar a los alumnos que lo necesitan. 

Se realizan muy pocas reuniones en el Lycée, sólo las estrictamente necesarias, lo cual supone otra diferencia significativa con respecto a los Institutos españoles. 

La estancia profesional supone, en mi opinión, una experiencia extraordinaria. No sólo desde el punto de vista docente sino también desde una perspectiva personal y cultural pues, en definitiva, se trata de adentrarse en otra forma de vida con una lengua diferente. A quienes están pensando solicitarla, indicarles que volvería a repetir la experiencia. A quienes ya la tienen concedida, que contacten lo antes posible con las personas indicadas. Y también decirles que las dos semanas se hacen realmente cortas.