Mi estancia profesional se ha desarrollado en el centro educativo Dominican College, ubicado en Dublín. Se trata de un centro público de secundaria y de carácter religioso que ofrece educación diferenciada femenina, en el que todas las alumnas utilizan uniforme. El centro cuenta con aproximadamente 800 estudiantes, distribuidas en grupos que no superan las 30 alumnas por aula, y una plantilla de alrededor de 60 docentes, destacando la juventud del claustro. La dirección del centro está compuesta por dos responsables que no imparten docencia y se encargan de la gestión organizativa y administrativa. Cada uno de ellos supervisa tres niveles educativos.
El horario escolar comienza a las 8:40 y finaliza a las 16:00, excepto los viernes, que concluye a las 13:00. Las clases tienen una duración de 40 minutos y existen dos periodos de descanso: uno a media mañana y otro al mediodía.
El sistema educativo irlandés se estructura en tres etapas:
- – Junior Cycle (1st – 3rd year): finaliza con el Junior Certificate.
- – Transition Year (4th year): curso opcional orientado al desarrollo personal y preprofesional.
- – Senior Cycle (5th – 6th year): culmina con el Leaving Certificate.
Durante mi estancia, a pesar de desempeñar mi labor como orientadora en un Equipo de Orientación Educativa en la provincia de Málaga, participé activamente en las clases de español. En este contexto, elaboré una presentación sobre la cultura y tradiciones españolas, previamente coordinada con el profesorado del departamento de lenguas. Además, coincidí con la realización de pruebas orales (speaking), lo que me permitió interactuar con el alumnado para fomentar la práctica del idioma. No obstante, se observó una participación limitada por parte de las alumnas, incluso en niveles avanzados con varios años de aprendizaje del español. En general, el alumnado presenta un buen comportamiento, aunque con una participación moderada en el aula, aspecto que también pude comprobar en otras materias como Historia y Geografía.
En relación con la orientación educativa, se observa una diferencia significativa respecto al sistema español. La figura del counsellor (orientador/a) no se centra en la evaluación psicopedagógica, sino que desempeña un papel clave en la orientación académica y profesional del alumnado, especialmente durante el Transition Year, equivalente aproximado a 4º de ESO. Su labor incluye el acompañamiento en el desarrollo personal, la toma de decisiones y la planificación del itinerario formativo.
Uno de los aspectos más relevantes del centro es la atención al alumnado con necesidades educativas. Existen dos profesionales de apoyo (asistentes) que trabajan a tiempo parcial, centrados especialmente en la asistencia al alumnado con trastorno del espectro autista. Su labor se orienta principalmente a la organización del horario, acompañamiento en los cambios de clase y apoyo en materias instrumentales como Lengua, Matemáticas, Gaélico o Geografía. Asimismo, en determinadas ocasiones, realizan intervenciones individualizadas con alumnado con dislexia o TDAH. En general, las alumnas con necesidades específicas presentan un diagnóstico externo, habitualmente procedente de servicios de salud privados, que es facilitado por las familias al centro educativo.
El centro utiliza la plataforma digital VSware, equivalente al sistema Séneca en Andalucía. En esta herramienta se recoge información relevante del alumnado, incluyendo aspectos médicos, tratamientos o necesidades específicas, así como orientaciones metodológicas para el profesorado. El uso de dispositivos digitales está plenamente integrado, siendo habitual el empleo de Chromebook tanto por parte del alumnado como del profesorado. Sin embargo, no disponen de pizarras digitales en las aulas. El profesorado utiliza herramientas como Google Classroom para la gestión del aprendizaje, comunicación y organización de contenidos. Cabe destacar que no es habitual la asignación de tareas para casa, ya que el trabajo se desarrolla principalmente en el aula. En cuanto al uso del teléfono móvil, está permitido llevarlo al centro, pero debe permanecer guardado en fundas con cierre de seguridad durante toda la jornada escolar.
En relación con la evaluación, esta varía según la materia, combinando pruebas escritas y trabajos prácticos. Por ejemplo, en Historia el 80% corresponde a exámenes y el 20% a trabajos, mientras que en asignaturas como Educación Física o Música se distribuye de forma equilibrada entre práctica y teoría. En cuanto a la organización del sistema educativo irlandés, cabe destacar que el alumnado no repite curso de manera habitual. En su lugar, debe alcanzar determinados niveles de rendimiento para completar la educación obligatoria. En caso de no lograrlos y desear obtener una titulación mínima, pueden recurrir a centros privados.
El centro dispone de amplias instalaciones, entre las que destacan una biblioteca multifuncional con distintos espacios (lectura, ajedrez y radio escolar), instalaciones deportivas como campos de fútbol y gimnasio, así como diversas aulas especializadas. El currículo incluye materias similares al sistema español (Lengua, Matemáticas, Historia o Geografía), además del estudio obligatorio del gaélico como lengua oficial. Resulta especialmente interesante la asignatura Home Economics, centrada en habilidades domésticas y vida cotidiana.
La coordinación docente se realiza mediante reuniones de claustro cada seis semanas, mientras que la atención con las familias se establece al menos una vez al año, con la participación del alumnado. Estas reuniones se llevan a cabo en horario de tarde.
El centro participa en diversos programas educativos, destacando el proyecto medioambiental Green Schools, en el que se implica toda la comunidad educativa. Este programa incluye iniciativas como reciclaje, sostenibilidad y mantenimiento de espacios verdes. Durante mi estancia, coincidí con la visita de inspección para la evaluación de dicho programa. Además, durante la segunda semana de mi estancia, participé en una actividad denominada Google Reference School Summit Visit, en la que se organizaron distintas dinámicas relacionadas con el uso educativo de herramientas digitales.
Asimismo, tuve la oportunidad de visitar la Dublin City University (DCU), con la que el centro mantiene una estrecha colaboración. Allí mantuve un encuentro con profesorado del ámbito de la educación STEM, lo que supuso un enriquecedor intercambio de experiencias y buenas prácticas.
Como conclusión, esta experiencia ha supuesto una oportunidad única de desarrollo profesional y personal. Entre las principales recomendaciones para futuras movilidades, destacaría la importancia de una adecuada planificación previa, mantener una actitud abierta y colaborativa, aprovechar la observación directa en el aula y fomentar la creación de redes profesionales internacionales.















