Durante estas dos semanas en Klagenfurt tuve la oportunidad de realizar una estancia profesional en el Bachmann Gymnasium, un centro público de Klagenfurt, Austria. La escuela lleva el nombre de Ingeborg Bachmann, una de las escritoras en lengua alemana más importantes del siglo XX, quien nació precisamente en Klagenfurt y es un punto interesante para la identidad del centro.
El centro cuenta con aproximadamente 900 alumnos distribuidos en 32 clases. He realizado una rotación completa por todos los niveles y departamentos, asistiendo como observadora y colaboradora en clases de diversas áreas. Esto me ha permitido analizar la progresión pedagógica desde la Unterstufe (10 años) hasta la Oberstufe (18 años), participando puntualmente en dinámicas de conversación en español y apoyo en la organización de materiales.
Una de las principales diferencias con nuestro sistema educativo es que en Austria la educación primaria dura solo cuatro años, por lo que el alumnado accede al instituto a los 10 años. Esta circunstancia me resultó especialmente interesante, ya que fue la primera vez que observé clases con estudiantes de esa edad en un entorno de secundaria. En general, me dio la impresión de que este sistema favorece una madurez más temprana en el alumnado y además el centro dispone de clases especiales para este nivel llamadas Miteinander Lernen (Aprender Juntos) que consisten en un programa de actividades de integración y apoyo para los alumnos de 1º (5º de primaria), facilitando la transición a la educación secundaria con tutorías y actividades de teambuilding. En total, son 8 años en el mismo centro, lo que crea un vínculo profesor-alumno mucho más largo que en España.
Otro dato distintivo de su sistema es que a partir del tercer año (lo que equivale aproximadamente a 1º de ESO), los estudiantes deben elegir entre dos orientaciones principales: rama de idiomas o rama científica.
Como he podido observar, uno de los pilares fundamentales del Bachmann Gymnasium es la enseñanza de lenguas extranjeras. El centro ofrece una amplia variedad de idiomas, entre ellos inglés, francés, italiano, latín y español. Durante mi estancia pude asistir a clases de inglés, italiano y español, donde comprobé que el profesorado concede una gran importancia al vocabulario y a la expresión escrita. Me llamó especialmente la atención el alto nivel de inglés del alumnado: en los cursos superiores, el enfoque se centra más en la expresión oral que en la gramática, lo que contribuye a que los estudiantes finalicen su educación secundaria con un dominio muy sólido del idioma, además de una segunda lengua extranjera.
En cuanto a la organización y funcionamiento del centro, también encontré diferencias significativas. Por ejemplo, el edificio está completamente abierto al público y no dispone de recepción ni conserjería, algo poco habitual en otros contextos educativos. Asimismo, el ambiente en las aulas es más flexible: los estudiantes pueden comer y beber durante las clases, especialmente en horario de tarde, y en los cursos de bachillerato es habitual que tengan el teléfono móvil sobre la mesa sin que esto suponga un problema.
Esta experiencia me ha permitido conocer de primera mano el sistema educativo austriaco, así como comparar metodologías, organización y cultura escolar y animo a todos los docentes a participar en ella. En mi caso no había tenido ninguna relación con este centro anteriormente pero les escribí un correo indicando que quería hacer una estancia sin muchas esperanzas y muy amablemente me aceptaron desde el primer momento y han organizado mi visita de forma excelente.















