Entre el 19 de febrero y el 4 de marzo de 2026 tuve la oportunidad de realizar una estancia profesional en Marselisborg Gymnasium (Aarhus, Dinamarca). Como docente de Biología y Geología, esta experiencia de job shadowing me permitió conocer de cerca un modelo educativo que apuesta claramente por potenciar la autonomía, la responsabilidad y la madurez del alumnado.
El centro, un instituto público de educación secundaria superior (Bachillerato STX), combina edificios históricos con modernas instalaciones inauguradas en 2015. En él estudian alrededor de 700 jóvenes de entre 16 y 19 años en un ambiente dinámico y abierto. Uno de los aspectos más interesantes es su programa específico para deportistas de alto nivel, que adapta el currículo a cuatro años para facilitar la compatibilidad entre la formación académica y la actividad deportiva.
Desde el primer momento me llamó la atención la filosofía de funcionamiento del centro, basada en la idea de “libertad con responsabilidad”. No hay timbres ni controles estrictos en el acceso al centro, y el alumnado gestiona de manera autónoma sus tiempos de descanso o el uso del teléfono móvil. Esta confianza se traslada también a la organización general del instituto, que cuenta con una importante capacidad de gestión propia a través de una junta rectora encargada de administrar los recursos generales del centro y la contratación del personal docente. Parte de la financiación depende de la matrícula y de la asistencia regular del alumnado, lo que refuerza el compromiso colectivo con el éxito escolar.
En relación con los recursos tecnológicos, el uso de las TIC está completamente integrado en la vida académica. El alumnado trabaja habitualmente con ordenadores portátiles y las aulas disponen de sistemas multimedia. Como profesor de ciencias, me impresionó especialmente la dotación de los laboratorios de Biología y Química, equipados con recursos poco habituales en un instituto español de secundaria, como equipos de PCR o autoclaves, que facilitan un aprendizaje mucho más práctico y experimental de manera directa e intregada.
La dinámica de aula se basa en metodologías activas y colaborativas. Muchas sesiones siguen el modelo del Learning Circle, en el que el profesorado actúa más como guía que como transmisor único de contenidos. Las clases, de 90 minutos, favorecen el debate, el pensamiento crítico y el trabajo en equipo. Además, los espacios son muy flexibles, con mobiliario móvil y la posibilidad de trabajar en grupos en distintos entornos, incluso al aire libre cuando el tiempo lo permite. Aunque en algunos momentos el aula puede parecer caótica, ese “desorden creativo” suele desembocar en interesantes procesos de reflexión conjunta y elaboración colaborativa de materiales que son compartidos en la nube para que esté accesible a todo el alumnado.
Comparando ambos sistemas educativos, me resultó especialmente interesante el apoyo económico que reciben en Dinamarca los estudiantes mayores de 18 años mediante el subsidio SU, así como el peso que tienen los exámenes finales externos frente al modelo español, más basado en la evaluación continua. También observé diferencias en la coordinación docente: al no existir reuniones de departamento tan frecuentes como en España, muchos intercambios profesionales se producen de manera más informal durante las pausas y tiempos comunes.
La organización de la estancia fue excelente gracias a la buena coordinación existente con la persona responsable en el centro, que preparó un programa muy completo con observación de clases, reuniones con docentes y participación en distintas actividades académicas. También tuve la oportunidad de impartir una charla sobre los desafíos climáticos en España, lo que generó un enriquecedor intercambio de opiniones sobre las políticas energéticas y medioambientales de España y Dinamarca.
La experiencia ha sido plenamente satisfactoria. La acogida por parte del equipo directivo y del claustro fue excelente, y estoy profundamente agradecido por la generosidad con la que me permitieron integrarme en su día a día, pese a ser un colega extranjero completamente desconocido para ellos y que “invadía” sus clases. Quiero agradecer especialmente a Mikkel Hollænder su inestimable ayuda en lo relativo a la gestión de los trámites necesarios para la realización de la estancia y su disposición constante en las reuniones mantenidas para explicarme en detalle el sistema educativo danés. La experiencia no solo ha sido muy positiva a nivel profesional, sino también muy enriquecedora en el plano personal. Me llevo nuevas ideas para el trabajo experimental en el aula, dinámicas de role-playing y estrategias metodológicas que espero compartir en mi centro a través del equipo Erasmus+ y del claustro de profesores.
Como consejo para futuros participantes, recomendaría mantener una actitud abierta y flexible, planificar bien aspectos prácticos como el transporte y aprovechar al máximo la convivencia diaria con el profesorado y el alumnado del centro de acogida.















