Estancia profesional en Fana Folkehøgskule, en Bergen (Noruega)

Estancia profesional en Fana Folkehøgskule, en Bergen (Noruega)

Soy Yolanda Pérez Candial y trabajo en la Escuela Oficial de Idiomas de Jerez de la Frontera, en Andalucía. Durante mi estancia profesional en Fana Folkehøgskule, en Bergen (Noruega), he tenido la oportunidad de conocer de cerca un modelo educativo muy diferente al que encontramos en centros españoles. A pesar de las diferencias estructurales entre ambos sistemas, la experiencia ha resultado especialmente enriquecedora por tratarse también de un centro dirigido a alumnado adulto y basado en la elección voluntaria de itinerarios formativos.

El centro acoge aproximadamente a cien estudiantes que viven en sus instalaciones. Se encuentra en una zona rural bien comunicada con la ciudad de Bergen mediante transporte público, con parada de autobús en el propio centro. El alumnado debe ser mayor de 18 años y, aunque la mayoría no supera los 30, sus perfiles y procedencias son muy diversos. Entre ellos hay estudiantes de Noruega, pero también de otros países lo que aporta una dimensión internacional muy interesante al centro.

Al ser un centro pequeño la comunicación tanto con el profesorado y el alumnado como con la dirección ha sido constante y ha supuesto un enriquecimiento educativo a todos los niveles.

Algunos aspectos que han marcado especialmente mi estancia: el modelo educativo de las escuelas noruegas, la metodología basada en la experiencia y la convivencia educativa en el propio centro, y la posibilidad que eso abre al intercambio de experiencia educativas.

Una escuela sin exámenes ni calificaciones

Uno de los aspectos más llamativos del modelo educativo de las folk high schools es que no existen exámenes ni calificaciones. El objetivo principal no es tanto la certificación académica como el crecimiento personal, el desarrollo de intereses y la convivencia.

El alumnado se muestra muy implicado en su aprendizaje. El centro dispone de numerosos recursos que facilitan el trabajo autónomo: diferentes espacios de trabajo que los estudiantes pueden utilizar libremente durante todo el día y que incluyen salas de música con instrumentos, espacios de ensayo, aulas con ordenadores y una gran cantidad de libros sobre el área de aprendizaje en el aula.

Un modelo educativo basado en la formación personal y centrado en el bienestar del alumnado.

Trabajo como profesora en una Escuela Oficial de Idiomas en Andalucía, un tipo de enseñanza de régimen especial dirigida a personas adultas. Las características de este tipo de enseñanza hacen que no sea fácil encontrar centros similares en otros países.

La enseñanza que ofrece Fana Folkehøgskule comparte algunos puntos en común con nuestro contexto: el alumnado es adulto, elige libremente el ámbito en el que desea formarse y la enseñanza no está necesariamente vinculada a la obtención de títulos oficiales. En el caso del centro noruego, el alumnado escoge entre distintas especialidades que combinan intereses culturales y formativos. En el caso de nuestros alumnos/as, el alumno/a escoge especializarse en un idioma con sus intereses culturales y lingüísticos y no siempre desea hacer las Pruebas de Certificación que se convocan cada año.

Sin embargo, también existen diferencias muy significativas. El alumnado noruego en este caso reside en el propio centro durante el curso y la formación incluye un fuerte componente de desarrollo personal y social. Valores como la participación democrática, la responsabilidad individual, la independencia y la convivencia forman parte esencial del proceso educativo.

El entorno invita a ello: aulas con sofás, mesas enormes alrededor de las que sentarse, café, té y otras bebidas y flexibilidad a la hora de salir o incorporarse al grupo. Se dedica poco tiempo a la explicación y mucho tiempo a la ejecución siguiendo la metodología de “hacer para aprender” y la idea de que el aprendizaje surge de la experiencia compartida. Se proponen proyectos constantemente que el alumno/a “hace” durante parte del tiempo de la clase facilitan su integración con el entorno (el centro se encuentra dentro de un Jardín Botánico). Me ha sorprendido el grado de responsabilidad y motivación del alumnado y su grado de regulación y libertad personal.

En la especialidad de lengua y cultura noruega, donde he pasado más tiempo, el aprendizaje se vincula frecuentemente con salidas a la naturaleza, actividades culturales o proyectos audiovisuales. De este modo, el idioma se aprende en contextos reales y significativos.  El aprendizaje es, además, claramente interdisciplinar. Por ejemplo, el grupo de lengua noruega asistió a una clase de psicología sobre identidad y cultura, generando un interesante diálogo entre ambas disciplinas.

Fui invitada a realizar una presentación sobre España y a organizar un pequeño taller de español en el que analizamos las dificultades de aprendizaje de nuestras lenguas y del inglés (idioma que hemos utilizado durante toda la estancia). Como actividad cultural, el alumnado de lengua y cultura noruega se inició además en el baile de sevillanas.

Durante mi estancia también tuve la oportunidad de realizar una jornada de job shadowing con un profesor de inglés en un centro de secundaria en la ciudad de Bergen. Allí tuve la oportunidad de constatar que no sólo las Folkeskule siguen ese modelo de enseñanza: la decoración de los centros invita a sentir que son lugares acogedores, seguros y cómodos. El uso del ordenador portátil como herramienta de aprendizaje es generalizado (cada alumno/a lleva el suyo a clase, siendo el gobierno noruego quien se encarga de facilitar equipos a alumnado con mayores necesidades), el trabajo es por proyectos y las clases permiten que el alumno/a entre y salga según necesite. De igual forma la estructura es: clases con descansos cada 45 minutos, un periodo corto de explicación formal y la propuesta de tareas activas que se pueden realizar fuera del aula.  El lenguaje audiovisual toma importancia frente a tareas escritas más tradicionales. la integración en cuestiones de sexo, discapacidad, nacionalidad y orientación sexual está muy avanzada.

La experiencia ha sido tremendamente enriquecedora a todos los niveles. Ha supuesto una oportunidad para renovar perspectivas, reflexionar sobre mi práctica educativa y descubrir nuevas formas de trabajar en el aula. Añado, además, la oportunidad de relacionarme con otros docentes y emplear tiempo en compartir ideas y usos en un ambiente que propicia y proporciona ese tiempo. Además, he podido establecer lazos que pueden suponer otros intercambios de mi centro con Noruega.

No dudo en animar al profesorado a “sumergirse” en otra cultura (mejor si es muy diferente a lo que ya hemos experimentado) e “impregnarse” de formas de hacer y entender la enseñanza en otros países.