Soy Bruno Delgado, profesor de inglés del Cuerpo de Escuelas Oficiales de Idiomas, con destino en la EOI de Santander. Del 2 al 13 de marzo realicé una estancia profesional en el Collège Raoul Dufy de Niza, Francia.
Se trata de un centro público situado en el oeste de Niza que cuenta con más de 1000 alumnos y alrededor de 70 docentes. El centro dispone de buenas instalaciones y está ubicado en una zona donde el nivel socioeconómico es relativamente alto. No obstante, en sus inmediaciones también se encuentra un área con viviendas de protección oficial, lo que configura un alumnado heterogéneo. El centro está acreditado dentro del programa Erasmus+ y mantiene una amplia red de colaboraciones internacionales a través de proyectos KA121, lo que facilita la movilidad de alumnado y profesorado.
Actualmente me encuentro en comisión de servicios en el SEPIE, por lo que observar de primera mano el funcionamiento de un centro con tantos proyectos europeos ha resultado especialmente interesante, al permitirme comprender mejor cómo se gestionan y desarrollan estas iniciativas desde la perspectiva del propio centro educativo.
Uno de los aspectos que más me motivaban a la hora de realizar esta estancia era conocer de primera mano el funcionamiento del sistema educativo francés. A lo largo de mi carrera profesional he tenido la oportunidad de entrar en contacto con distintos sistemas educativos —como el andorrano, el canadiense, el español, el estadounidense o el inglés—, por lo que observar el sistema francés desde dentro se presentaba como una oportunidad especialmente interesante para ampliar esta perspectiva comparada.
De forma esquemática, el sistema educativo francés se estructura de la siguiente manera:
- – École maternelle (3–6 años): educación infantil.
- – École élémentaire (6–11 años): educación primaria, cinco cursos (CP, CE1, CE2, CM1 y CM2).
- – Collège (11–15 años): primera etapa de secundaria obligatoria, cuatro cursos (6ème, 5ème, 4ème y 3ème).
- – Lycée (15–18 años): segunda etapa de secundaria, tres cursos (seconde, première y terminale), con distintas vías:
- – Lycée général et technologique (itinerario académico).
- – Lycée professionnel (formación profesional).
Durante la estancia tuve la oportunidad de acceder a un número considerable de clases de distintas materias, lo que me permitió obtener una visión amplia del funcionamiento cotidiano del centro y de las prácticas docentes empleadas. Observé clases de inglés, lengua francesa, español, nizardo (lengua regional), italiano, matemáticas, historia, educación física y educación musical.
También tuve la oportunidad de conocer aulas especiales que atienden a distintos perfiles de alumnado:
- – Aula UPE: destinada a estudiantes recién llegados al país, donde reciben apoyo intensivo para aprender francés.
- – ULIS: destinada a alumnos con dificultades de aprendizaje, ofreciendo adaptaciones curriculares y apoyo personalizado.
Asimismo, fui invitado a observar cómo se organiza la vida escolar (vie scolaire), un aspecto característico del sistema educativo francés. En este ámbito destaca que el profesorado no ejerce funciones de guardia o supervisión de alumnado, ya que estas tareas recaen en CPE (Conseillers Principaux d’Éducation) y surveillants, lo que permite que el profesorado se concentre fundamentalmente en la docencia.
Como profesor de idiomas, la motivación principal era observar cómo se enseñan las lenguas extranjeras dentro del sistema educativo francés. En la educación secundaria obligatoria, el alumnado estudia un primer idioma extranjero (LV1) desde 6ème hasta 3ème, siendo el inglés la opción más habitual. Además, en 5ème se introduce obligatoriamente una segunda lengua extranjera (LV2). En el caso concreto del Collège Raoul Dufy, la oferta se limita a italiano y español, ofreciendo el italiano también en modalidad bilingüe con itinerario reforzado.
A nivel metodológico, no observé grandes diferencias con España. El enfoque comunicativo presidía las clases de idiomas, fomentando un ambiente distendido en el que los alumnos se sentían libres de expresarse sin miedo a cometer errores. Este tratamiento del error me ha aportado ideas que puedo aplicar en mi práctica docente, especialmente en motivar a los estudiantes a comunicarse de manera activa.
Durante las clases observadas me llamó especialmente la atención el alto nivel de participación del alumnado y su motivación por utilizar las lenguas extranjeras.
A nivel personal, la experiencia ha supuesto un crecimiento importante. Haberme sumergido en un contexto educativo diferente, interactuando con profesores y alumnos de otra cultura y sistema, me ha permitido ampliar mi perspectiva profesional y reflexionar sobre mis propias prácticas docentes, reforzando competencias que repercutirán positivamente en mi trabajo diario.
Recomiendo encarecidamente esta experiencia a cualquier docente que tenga la oportunidad de realizar una estancia profesional. Lo más importante es ir con la mente abierta, aceptar lo que se encuentre y participar activamente. Personalmente, me ha encantado poder participar en las clases de inglés, español e italiano, una experiencia que ha resultado enormemente enriquecedora tanto desde el punto de vista pedagógico como profesional.















