Estancia profesional en Griffeen Community College en Dublín (Irlanda)

Estancia profesional en Griffeen Community College en Dublín (Irlanda)

Del 24 de enero al 7 de febrero de 2026 realicé una estancia profesional docente en el Griffeen Community College, en Lucan (Dublín, Irlanda). Soy profesor de Biología y Geología en el IES Santiago Grisolía (Cuenca), por lo que enfoqué especialmente mi observación en la etapa de secundaria y en aquellos aspectos organizativos y metodológicos que pudieran ser transferibles a mi práctica docente y a mi centro.

Más que realizar una descripción general del centro, me gustaría centrarme en cuatro elementos que considero especialmente relevantes: la organización directiva, la evaluación basada en proyectos, la atención a la diversidad dentro del aula y el uso estructural de la tecnología.

Uno de los aspectos que más me llamó la atención fue la estructura organizativa del centro. El Principal y la Deputy Principal no imparten docencia, sino que se dedican exclusivamente a la gestión. Esto permite una coordinación constante, una supervisión directa del funcionamiento diario y una aplicación coherente de las normas. El centro funciona con reglas claras —uniforme obligatorio, control de entradas y salidas del aula, procedimientos disciplinarios definidos— lo que genera un entorno estable y predecible.

En el ámbito curricular, me resultó especialmente interesante la obligatoriedad de incluir las Classroom Based Assessments (BCA) como parte del sistema de evaluación. En todas las materias existe un porcentaje de la calificación que debe proceder de proyectos o tareas competenciales. Esto obliga a estructurar la programación de manera que el alumnado produzca evidencias reales de aprendizaje más allá de los exámenes finales.

En asignaturas como Wood o Design, el trabajo por proyectos es evidente: cada estudiante desarrolla su propio producto —por ejemplo, una caseta de pájaros— utilizando herramientas y materiales en talleres perfectamente equipados. En otras materias, el enfoque es más teórico, pero siempre con presencia de tareas evaluables que forman parte del proceso.

Otro elemento destacable fue la atención a la diversidad dentro del aula. Es frecuente la co-docencia y la presencia de profesorado de apoyo durante la misma sesión. En algunos momentos coincidían hasta tres docentes en el aula, atendiendo a distintos niveles y necesidades. Este modelo favorece la inclusión y reduce la presión individual sobre el docente titular. La intervención del personal de apoyo es flexible: pueden entrar y salir del aula según las necesidades del alumnado.

En cuanto al uso de las TIC, la digitalización está plenamente integrada. Excepto en el primer curso, todo el alumnado dispone de portátil o Tablet. Los dispositivos no son un recurso puntual, sino una herramienta estructural: materiales, tareas y comunicación se gestionan digitalmente. Sin embargo, la experiencia también me permitió observar que el uso generalizado de dispositivos exige una supervisión constante para evitar distracciones. Esta realidad invita a reflexionar sobre cómo integrar la tecnología con un propósito pedagógico claro y no meramente instrumental.

Desde el punto de vista del alumnado, el centro destaca por su enorme diversidad cultural —más de 40 nacionalidades— lo que aporta riqueza, pero también retos comunes a cualquier sistema educativo. En general, el alumnado muestra una actitud respetuosa hacia el profesorado, aunque en algunos cursos superiores observé menor participación y motivación de la esperada. Esta constatación fue interesante: los desafíos educativos no son exclusivos de un país, sino compartidos.

Durante la estancia coincidí además con la realización de los Mock Exams (MOC), pruebas de diagnóstico previas a los exámenes oficiales. Me resultó relevante observar cómo estas evaluaciones intermedias sirven para orientar al alumnado y ajustar expectativas antes de la evaluación final.

La experiencia también tuvo una dimensión internacional clara. El centro está iniciando proyectos de apertura europea y durante la estancia comenzamos conversaciones para futuros intercambios de alumnado y posibles colaboraciones en el marco de Erasmus+ o eTwinning. Desde mi centro existe un interés firme en mantener esta relación, especialmente en el programa bilingüe y en proyectos internacionales que permitan a nuestro alumnado practicar idiomas en contextos reales.

A nivel profesional, esta estancia ha supuesto una reflexión profunda sobre mi propia práctica docente. Observar otras realidades obliga a cuestionar automatismos, valorar fortalezas propias y detectar posibles mejoras. Me ha permitido confirmar la importancia de la claridad organizativa, del acompañamiento en el aula y de la coherencia entre metodología y evaluación.

Para quienes estén considerando solicitar una estancia profesional, recomendaría planificar con antelación la invitación del centro de acogida y mantener una actitud abierta y observadora. Es fundamental preguntar, dialogar y comparar, pero también dedicar tiempo a la reflexión personal. Además, aprovechar la estancia fuera del horario escolar para comprender la cultura educativa del país anfitrión enriquece enormemente la experiencia.

Tras años de ejercicio docente, disponer de un tiempo exclusivamente dedicado a observar y aprender en otro contexto ha supuesto una renovación de la motivación profesional. Más que una visita, ha sido una oportunidad para ampliar la mirada sobre la educación y reforzar la dimensión internacional de nuestra práctica docente.